Jueves 24 de mayo de 2012
última actualización: 12:26
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'Me parece intolerable tachar de fascistas a miembros del Tribunal Supremo', así de tajante se mostró Gabriela Bravo, portavoz del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), tras las críticas que recibieron los siete magistrados que juzgaron al jurista Baltasar Garzón.

Bravo se referió así a las declaraciones del exfiscal Anticorrupción Carlos Jiménez Villarejo donde señaló que 'el Supremo es una casta de burócratas al servicio de la venganza'. 'No es una valoración de la resolución judicial. Me parece una descalificación, me parece un ataque personal a los integrantes de un poder judicial que creo que este país dió muestras evidentes de ser imparcial e independiente', insistió.
Por otro lado, la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, insistió en el llamamiento a la reflexión, 'cuando se cuestionan las decisiones democráticas del Estado se cuestiona la democracia misma', y advirtió que la imagen del país que lanzan al exterior estas críticas a la justicia 'no es España'.
De la misma forma, Sáenz de Santamaría realizó un llamamiento 'a la responsabilidad' tras la inhabilitación de Garzón y exigió a los responsables políticos que respeten las decisiones judiciales porque, en caso contrario, están 'cuestionando' la democracia misma.
En la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros, la vicepresidenta ha explicado que el Gobierno respeta cualquier decisión judicial -'la comparta o no, le guste o no, le favorezca más o menos'- y ha pedido a todos los políticos que 'tengan ese mismo respeto'.
MINISTRO DE JUSTICIA
Por su parte, el ministro de Justicia, Alberto Ruiz-Gallardón, expresó su 'respeto' a la sentencia y a las palabras del presidente del Tribunal Supremo (TS), Caros Dívar, en las que tachaba de 'inaceptables, frívolos y carentes de fundamento' los ataques y críticas vertidos contra la resolución judicial.