Miércoles 19 de junio de 2013
última actualización: 09:36
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Por primera vez en un cónclave se usarán dos estufas en la Capilla Sixtina, una para quemar las papeletas de las votaciones y otra de la que saldrá el humo blanco, 'la fumata blanca', que indicará al mundo que ya hay papa, o humo negro, la 'fumata negra' que indica que la Iglesia sigue sin pontífice.

Así lo aseguró ayer el portavoz vaticano, Federico Lombardi, aunque de momento se desconoce tanto el funcionamiento como el método que se usará para que la 'fumata' sea blanca o negra y no ocurra lo que en 1978, en la elección de Juan Pablo I, cuando el humo que salió era de color gris, y las elecciones de Juan Pablo II y Benedicto XVI, que al principio salió gris y tardó en hacerse totalmente blanco, llevando al equívoco.
Las estufas serán colocadas en los próximos días, ya que ayer personal especializado del Vaticano comenzó a acondicionar la Capilla Sixtina para acoger al segundo cónclave del tercer milenio, cuya fecha de inicio aún no han fijado los cardenales.
Los purpurados celebraron ayer la tercera reunión preparatoria, a la que asistieron 110, de los 115 cardenales electores. Aunque según señaló el cardenal decano, Angelo Sodano, en la carta en la que les llamaba al cónclave este será fijado cuando estén todos los purpurados electores, Lombardi dijo ayer que no es necesario que estén todos presentes, basta que aseguren que estarán en Roma en la fecha que se decida.
SEGUNDO DÍA
En la única sesión de ayer intervinieron 11 cardenales, que hablaron sobre las actividades de la Santa Sede y de los dicasterios ('ministerios'), las relaciones de la Santa Sede con los episcopados de todo el mundo, la renovación de la Iglesia a la luz del Vaticano II, la situación de la Iglesia y la necesidad de la nueva evangelización. Hoy también celebrarán una única sesión y por la tarde se reunirán en la basílica de San Pedro del Vaticano para rezar, 'en un momento tan importante para la Iglesia'.
Los cardenales enviaron ayer además un mensaje al papa emérito Benedicto XVI en el que le expresaron su 'gratitud' por su 'luminoso ministerio' y por el ejemplo dado 'de un generoso celo pastoral para el bien de la Iglesia y del mundo'.