Sábado 4 de febrero de 2012
última actualización: 13:18
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La Virgen de Fátima salió ayer en procesión hasta la Catedral acompañada de miles de fieles. Fue la procesión de las antorchas y como años anteriores las calles Ervedelo, Progreso, Cruz Roja, Lamas Carvajal y la Praza de Santa Eufemia ya estaban abarrotadas de personas dos horas antes de que comenzara el acto religioso, a las 22.45 horas, portando velas y transistores para seguir los rezos y los cánticos. Un total de 20 policías locales se encargaron de regular la circulación para evitar retenciones de tráfico.
El Santuario de O Couto se quedó ayer pequeño para los miles de de romeros que presentaron sus ofrendas a la Virgen de Fátima antes de que saliera en procesión por la calles de la ciudad hasta la Catedral.
El templo permaneció toda la jornada con las puertas abiertas y desde primera hora se podrían observar personas portando flores y velas, pero alrededor de las nueve de la noche todo quedó colapsado y se hizo ya imposible abrirse paso entre la multitud para llegar hasta la Virgen.
La procesión comenzó a las 22.45 pero dos horas antes las calles Ervedelo, Progreso, Cruz Roja, Lamas Carvajal, Praza de Santa Eufemia y Juan de Austria ya estaban abarrotadas de personas portando velas y transistores para seguir los rezos y los cánticos a través de una emisora que radiaba en directo el acto religioso.
La procesión la abría una gran cruz y 29 estandartes representativos de los misterios -de gloria, dolor, gozo y luzdel rosario. Tras ellos aparecía la imagen de la Virgen, que surgía de entre miles de claveles, rosas y gladiolos blancos.
La patrona, nada más enfilar la calle Ervedelo en dirección al centro de la ciudad, fue recibida por los vecinos de O Couto con una densa lluvia de pétalos de rosas que, como si de un manto se tratase, cubrieron la calzada.
Tras la imagen, el obispo, sacerdotes, religiosos y miles de peregrinos que dificultaban incluso el avance de la procesión, que se prolongó hasta la una de la magruda en la Catedral, con una misa oficiada por el obispo Luis Quinteiro Fiuza.
Un total de 20 policías locales se encargaron de regular la circulación para evitar retenciones en las calles cercanas a las que vieron pasar la procesión. El resto de viales iban siendo cerrados a medida que avanzaba la imagen de la Virgen hacia la catedral y, según la Policía Local, no se registraron retenciones de vehículos durante el trayecto. Veinte voluntarios de Protección Civil se sumaron al dispositivo de control y, durante la procesión, tuvieron que atender a una mujer que sufrió un mareo siendo trasladada al CHOU.