Martes 16 de marzo de 2010
última actualización: 22:23
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El prestigioso arquitecto Antonio Lamela pronunció ayer una conferencia en Ourense dentro del foro La Región, en la que expuso sus teorías sobre ‘geoísmo’ y ‘cosmoísmo’, a través de las que expresa la necesidad de tener una visión integral del planeta y asumir los cambios que conlleva la globalización. Este fenómeno se manifiesta en todos los ámbitos de la vida y, en concreto, en la arquitectura, que cada vez es más similar en todo el mundo. En este sentido, destacó que ahora se otorga más importancia al paisaje y medio ambiente, lo que antes no ocurría.
‘Estamos en un periodo de crisis, entendida en sentido de cambio, que va a traer consecuencias en nuestros quehaceres’. De esta premisa partió la intervención del arquitecto Antonio Lamela en el foro La Región de ayer, que se desarrolló en el Centro de Desenvolvemento Caixanova. Y es que Lamela fue un precursor de fenómenos hoy ya conocidos por todos, como la globalización y la mundialización, que él expresó ya en los años 60 en dos conceptos. Por una parte, el ‘geoísmo’, la visión integral del planeta, sin fronteras de ningún tipo, aunque compatible con el localismo. ‘La globalización es un fenómeno imparable, hay que tratar de gobernarla para sacar el mayor provecho posible’. Y por otra parte, el ‘cosmoísmo’: ‘Nuestro planeta está inmerso en el cosmos, de él recibimos enseñanza, energía y conocimiento’.
Lamela desarrolló esta exposición porque ‘la mundialización influye de tal forma en cada uno de nosotros y nuestras profesiones que es inevitable percibir sus efectos cada día’, argumento que le condujo a analizar su profesión, la arquitec tura, en la que esa influencia se muestra en una creciente similitud en técnicas, métodos y materiales en los distintos países del mundo. Aunque, atendiendo a los principios expuestos, ‘cada día el paisaje y el medio ambiente son más determinantes, y eso hasta ahora no se tenía en cuenta’, si bien Lamela fue un percursor en este sentido. Señaló, asimismo, que ‘es necesario armonizar necesidades sociales y soluciones urbanísticas, pero no hay recetas generalizables’. Eso sí, se mostró crítico con el ecologismo exacerbado, que prioriza a ultranza la defensa de la naturaleza antes que las necesidades de los humanos. Pero es que, tal y como concluyó su intervención, ‘nadie posee la verdad, es relativa. Lo que es verdad en un momento determinado deja de serlo antes o después’.