Viernes 10 de febrero de 2012
última actualización: 21:15
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El consultor comercial Lluis Martínez-Ribes defiende que las tiendas del futuro serán lugares donde el cliente aprenda algo o viva una experiencia sensorial.
Lluis Martínez-Ribes es especialista en innovación en retailing (gestión de tiendas y, en general, cualquier establecimiento de venta al público, como pueden ser bares, hoteles y oficinas de atención al ciudadano), actividad que desarrolla tanto en el ámbito académico (es profesor titular de ESADE) como en la práctica empresarial, ya que es socio de la consultora Martínez+Franch. Cuenta con una experiencia de 32 años y, entre las firmas más conocidas para las que ha trabajado, se encuentran empresas como El Corte Inglés, Eroski, Mercadona, Prenatal, Danone, Fagor, Milar, Akí o La Caixa, entre otras. Mañana acude a Ourense para participar en el Foro La Región, con una ponencia que lleva por título ‘Las tiendas del futuro’.
¿Por dónde caminan las tendencias para diseñar las tiendas del futuro? Hasta hace pocos años había una separación entre comercio de gama alta (como boutiques o tiendas de lujo) y el mundo del ‘discount’ (establecimientos que venden barato, del tipo Día o Lidl). Se partía de la idea de que había que ser de uno u otro, de los exclusivos o de los que, incluso aunque estén sucios, da igual. Ahora el planteamiento no es así: sea cual sea el precio, la tienda tiene que decir algo al público, tener significado para el cliente, un trocito de vida.
¿Qué mentalidad debe adoptar el comerciante? Hay que considerar al cliente no como ente comprador, como un objetivo para sacarle dinero. Cuando entra un cliente, no hay que centrarse tanto en que tenga dinero, sino en que es una persona, tiene su forma de entender la vida, sus expectativas, compagina su trabajo y su familia o tiene unos gustos musicales. Ahora el cliente aprecia que la tienda no es sólo un sitio para comprar, sino un lugar para aprender algo. Les gusta también que traten bien a los clientes. O por ejemplo, una persona preocupada por el medio ambiente valorará que la tienda sea sensible a la sostenibilidad. Las tiendas no deben ser sólo máquinas de vender, sino también de imaginar. Y el comerciante tiene que entender al público.