Jueves 24 de mayo de 2012
última actualización: 12:26
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El colectivo ‘Matar por matar, non’ y la Asociación de Defensa Ecológica de Galicia (Adega) denunciaron la ‘nula preocupación’ existente en Galicia por los daños producidos en el entorno natural por las empresas responsables de la construcción de viales, como ocurre con el enlace entre la autopista Ourense-Dozón y la autovía A-52 en Ourense.
En un comunicado conjunto, los ecologistas denunciaron que la construcción de viales supone la aparición de ‘grandes trincheras’ que son barreras infranqueables y fracturas en el hábitat, más visible en el caso zorros, ginetas, erizos y sapos ‘que aparecen luego espachurrados en las carreteras porque intentan cruzarlas para hacer uso de su paso habitual’.
Consideran que es un caso ‘representativo’ el gran desmonte abierto por la empresa constructora San José en Santa Cruz de Arrabaldo, donde se removió un monte entero para obtener tierra con la que rellenar, a pocos metros, el acceso de la maquinaria al nuevo puente sobre el río Miño.
‘Este enorme atentado’, según los dos colectivos, responde a razones ‘exclusivamente económicas’ ya que abaratan los costes de construcción de ese acceso.
Para los denunciantes, es ‘sorprendente’ la ausencia de un sistema de fiscalización que impida este tipo de abusos por parte de las Consellerías de Política Territorial o de la de Medio Ambiente.
En ese sentido, el portavoz de Adega en Ourense, Xosé Carlos Fernández, explicó que la nueva Ley del Paisaje regula ‘aunque sin obligar’ las intervenciones que producen algún tipo de impacto en el entorno natural.
También dijo que en Galicia no hay ningún ejemplo de infraestructura o vial construidos teniendo en cuenta su integración en el entorno ‘y concretamente la autovía A-52 Rías Baixas es uno de los peores ejemplos porque no tiene en su trazado ni un sólo paso para la fauna a pesar de que en Ourense atraviesa una llanura lacustre muy rica en flora y fauna’.
Se refirió a otras comunidades autónomas para señalar la existencia de ejemplos de integración como en Cantabria, País Vasco, Andalucía y un caso muy concreto en Sanabria (Castilla-León) con la construcción de pasos para los lobos.
El caso más paradigmático, según Fernández, es el del parque natural de Cabo de Gata, en Cádiz, totalmente atravesado por una autovía y cuya construcción tuvo en cuenta sus peculiaridades.