Viernes 10 de febrero de 2012
última actualización: 21:15
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Los economistas ourensanos han resuelto en lo que va de año 10 pericias judiciales y 11 asuntos concursales, cinco más que en todo el año pasado, fruto de la crisis económica actual. No obstante, estos profesionales consideran que buena parte de los concursos se presentan demasiado tarde, lo que imposibilita que muchas de las empresas afectadas se reactiven, viéndose avocadas a la liquidación. Además, consideran adecuado contar con un juzgado exclusivo para asuntos mercantiles.

La resolución de un asunto judicial no se limita únicamente a la intervención de jueces, abogados y procuradores. Son muchas las ocasiones en las que la instrucción de un caso requiere de la pericia de otros profesionales. Quizá unos de los menos conocidos en esta faceta sean los economistas. Sin embargo, el Colegio de Economistas de Ourense posee una sección forense integrada por profesionales que se comprometen a realizar trabajos de peritajes económicos e informes en los ámbitos civil y penal. Su labor es cada vez más frecuente en los juzgados. ‘En el ámbito judicial, cada vez más abogados y economistas tenemos que ir de la mano. Casi todos los problemas judiciales tienen un trasfondo económico; desde una disolución o separación matrimonial a cualquier confrontación empresarial’, explica Alfonso Santiago Pérez, vicedecano del Colegio de Economistas.
En plena crisis, la demanda de su actuación se incrementa. Así, el año pasado realizaron 18 peritajes, frente a los 10 de lo que va de año. Sin embargo, su intervención en asuntos concursales casi se ha duplicado, pasando de los seis del año pasado a los 11 de los diez primeros meses del año (aunque en el Juzgado ya se registraron 16). Los economistas creen que ‘los concursos se presentan tarde y por eso la mayoría termina en liquidación’, asegura Pérez, quien recuerda que ‘el espíritu de la Ley Concursal es el de analizar la via bilidad de la empresa y si es posible reflotarla, ajustando activos y pasivos’. Dicho de otra manera: presentado a tiempo, los concursos sirven para ‘superar dificultades de liquidez, establecer convenios entre el deudor y sus acreedores y dar continuidad empresarial’, añade Alfonso Pérez. Para él, las razones de esta tardanza son, por un lado, ‘cierto desconocimiento de la ley’ y también ‘porque el empresario no está bien asesorado o bien, aunque el asesor se lo dice, a veces hay temor o vergüenza porque vivimos en una sociedad en la que la gente se ríe del que cae, estamos todavía con el chip de suspensión de pagos y estamos en quiebra y el empresario piensa qué van a decir mis amigos, mi familia... y tira hasta que llega un momento en que no puede tirar más’.