Viernes 3 de septiembre de 2010
última actualización: 17:38
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La sustitución de los viejos pretiles de la N-536, por la que circula el tráfico de la pizarra, fue recibida con escepticismo. Los usuarios son unánimes al considerar insuficiente esta mejora y urgir el ensanche de la carretera. Las opiniones son más variadas al analizar la barrera de hormigón, pues muchos estiman que tienen más “encanto” los pretiles colocados en 1876 y los consideran suficiente protección dada la poca velocidad a la que se puede circular. Otros estiman más resistente la nueva protección.
El tráfico de la pizarra de Carballeda discurre en su práctica totalidad por la carretera N-536, al comunicar la cuenca de Casaio con O Barco y con la N-120. Pero el vial apenas fue reformado desde que se construyó, en 1876. Esta situación de abandono es denunciada desde hace años por la comarca. La última vez coincidió con la última visita del presidente de la Xunta, Emilio Pérez Touriño, a la comarca. Este viaje fue aprovechado por el Foro Valdeorras Século XXI -un colectivo que forman los alcaldes y agentes sociales- para entregarle un texto con una serie de reclamaciones, entre las que estaba la N-536.
Recientemente, el Ministerio de Fomento comenzó a reemplazar los pretiles de la carretera por una barrera de hormigón, semejante a las medianeras de las autovías, en ciertos tramos. Los trabajos están siendo acompañados por cierta polémica surgida entre los usuarios, generando opiniones contradictorias.
La unanimidad es casi total al referirse a la insuficiencia de la obra iniciada, dada las características de esta carretera, muy estrecha y con numerosas curvas. Pero también hay usuarios que muestran su disconformidad con la sustitución de los pretiles por la barrera de hormigón.
“Para la velocidad que se puede desarrollar en esa carretera, la barrera no necesita la resistencia que debe tener en una autovía y al retirar los pretiles le quitan el encanto”, afirmó un conductor. “Eran más bonitos los pretiles y primero habría que arreglar la carretera”, dijo otro.
Incluso hay quien hace distingos entre los pretiles y plantea conservar los que son de piedra. “A pedra ten un encanto que non ten o hormigón”, dijo un transportista, aunque no ve del todo mal la nueva barrera. “Soluciona o problema dos quitamedos aos motoristas”, añadió, para finalizar señalando que la obra realizada “non é a solución da estrada. Tiñan que ensanchala, pois segue sendo perigosa. Os trailers teñen que meterse no outro carril para curvar”.