Miércoles 8 de febrero de 2012
última actualización: 18:50
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Un usuario gorrón de la sanidad pública es el que, por ejemplo, se esconde en la socorrida baja laboral para escapar de un mundo que ya no controla y que no le gusta. A esta conclusión llegó el psiquiatra Guillermo Rendueles en el artículo ‘El usuario gorrón y el psiquiatra quemado’.
‘El usuario gorrón y el psiquiatra quemado’ es el expresivo título tras el que se esconde un artículo en el que el psiquiatra Guillermo Rendueles expone reflexiones de su experiencia profesional en Gijón trabajando para la Seguridad Social. El usuario, que no enfermo y ni siquiera paciente, es de esa mayoría de ciudadanos que hacen uso y abuso de la atención psiquiátrica, el que se refugia en la socorrida baja para escapar de un mundo que no le gusta o no controla; el que confunde la tristeza con la depresión; el que utiliza la consulta para pedir opinión sobre su complicada relación matrimonial o los conflictos de un hijo mal educado. El usuario se convierte en gorrón cuando hace lo posible e imposible porque lo declaren lo más inútil posible. ‘Es -explica Rendueles- cuando el enfermo quiere cobrar por estar enfermo’.
Rendueles, hombre afable, cálido, conciso y claro como sólo lo son los que saben bien de qué hablan, valiente en su exposición, estuvo en Ourense invitado por la Academia Médico Quirúrgica. Lo que sigue es el resumen de una breve conversación mantenida con él.
¿Supongo que utilizar el término ‘usuario’ y no paciente ni enfermo es premeditado?
Sí. En ese artículo trato de explicar la sobrecarga que se vive en los centros de salud en los que a los psiquiatras nos llegan quejas y malvivires para los que no tenemos solución. Ya casi no vemos en la consulta al clásico loco. De los 13 pacientes que veo al día no me encuentro ni con dos enfermos de verdad. Todo son malvivires y acabas sintiéndote ineficaz porque no tienes las soluciones que te exigen. Todo esto ocurre porque han desaparecido las viejas redes sociales, la familia o los sindicatos en el caso del trabajo que solucionaban la vida a la gente, por el individualismo y la psiquiatrización de la vida. Creo que el sistema sanitario no es culpable. En una situación así los psiquiatras nos hemos convertido en el paño de lágrimas de la gente.