Jueves 2 de septiembre de 2010
última actualización: 18:33
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La obra maestra del escritor ourensano Eduardo Blanco Amor y mejor novela gallega de la posguerra, ‘A Esmorga’, festeja este año sus 50 años de vida. La historia y la propia fisionomía de la ciudad han cambiado desde que Blanco Amor la escribió en 1959, pero en 2009 sigue siendo posible revivir, aunque la lejanía del tiempo, la ruta de sus personajes, desde la Avenida de Zamora hasta la Alameda, pasando por la tranquilidad de las estrechas calles del casco histórico.
Ya no es la España ni el Ourense de la posguerra, pero ‘A Esmorga’ sigue tan viva como antes. Han cambiado los tiempos, pero no su palpitar entre las gentes ourensanas. Fue, como dicen los entendidos, la obra amada de Eduardo Blanco Amor y hoy por hoy sigue siendo considerada la mejor novela gallega de la época.
Escrita en 1959, vive este año su medio siglo de existencia y, aunque con una fisionomía de la ciudad un tanto diferente, su historia es para autóctonos y turistas todavía una realidad palpable. El ‘Roteiro de A Esmorga’ permite adentrarse en los lugares claves de esta obra literaria del escritor ourensano y revivir, aunque sea desde la lejanía en el tiempo y sin final trágico, las vivencias de los tres hombres a los que Blanco Amor otorga vida vagando, soñando y bebiendo por los entresijos de la vieja Auria. Las céramicas de Manolo Figueras anunciando cada lugar emblemático son la señal de parada obligatoria.
En camino El recorrido arranca en lo que hoy es una calle de plena vorágine y movimiento urbano, la Avenida de Zamora, pero lo hace con una mirada al pasado. ‘Ao chegar perto do Posío, entramos na taberna da tía Esquilacha, onde pararán tamén os tratantes’, reza la placa. El camino obliga a seguir por esa transitada vía hasta llegar a As Burgas y visualizar el ‘lavadoiro grande da Burga’. El bullicio de la urbe se diluye a partir de entonces, adentrándose en un ‘roteiro’ marcado por la tranquilidad de las estrechas y peatonales calles del casco histórico de la ciudad y mayor marcado halo de pasado. De la Praza de San Cosme, donde ‘bebemos a morro uns grandes grolos de auga da pica’ al callejón de Pena Vixía, donde ‘O Bocas ordeou: temos que nos asoparar’. De ahí a la Praza do Correxidor para ‘oir as badaladas da noite’ que salen de la Catedral, en camino directo hacia Fonte do Rei, con una fuente hoy casi imperceptible pero que en tiempos de ‘A Esmorga’ fue parada para ‘mexar na pía con licencia de vostede’. El camino se vuelve hacia la calle Lamas Carvajal, ‘perto da Praza Maior’ para coger rumbo a la Alameda, punto final por excelencia del ‘roteiro’, aunque puede prolongarse hasta As Lagoas, donde vivió Eduardo Blanco Amor.