Jueves 2 de septiembre de 2010
última actualización: 18:33
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José Manuel Barbosa es un defensor a ultranza del sector de la hostelería, en el que lleva casi tres décadas. En este momento tan complicado cree que habrá una reestructuración y que algunos tendrán que cerrar, pero que se adaptarán a los nuevos tiempos y exigencias de los clientes porque Galicia tiene mucho que ofrecer.
José Manuel Barbosa lleva casi tres décadas en el sector hotelero desde que empezó a principios de los 80. Era director de un banco y a través de un amigo entró en el mundo del turismo. Poco después, para defender sus inversiones, dejó su anterior trabajo y se zambulló en la hostelería. Por lo que es más conocido es por su etapa al frente del emblemático hotel Samil de Vigo, pero también pasó por otros históricos de la ciudad como el Niza o el Ensenada. Es un defensor del sector a ultranza, en el que admite que se trabaja mucho, pero también que tiene muchas compensaciones, sobre todo en las relaciones sociales. Nacido en O Viso, en Redondela, vivió en Vigo desde los tres años. Ahora tiene su casa en Soutomaior y dirige un hotel en la localidad lusa de Maia. La asociación de profesionales que preside, la Asociación de Empresas de Hospedaje de Pontevedra (Asehospo) acaba de firmar, junto con la Federa ción Provincial de Hostelería de Pontevedra (Feprohos) con los sindicatos UGT y CC OO el convenio del sector, que afecta a unos 20.000 trabajadores. Tendrá una vigencia de tres años y contempla una subida salarial lineal de 450 euros en cada ejercicio, así como un incremento anual del 2% en transporte, manutención y alojamiento.
¿Cómo está viviendo el sector de hostelería la crisis?
El sector del ocio vive la crisis como uno de los más afectados, porque cuando existen problemas económicos a lo primero que una persona renuncia es al disfrute del ocio, porque es el cénit de una vida de trabajo. El sector no lo está pasando bien por las mismas dos razones por las que se ha desatado la crisis. La burbuja inmobiliaria se pinchó por unos precios que excedían los correctos y en el turismo pasó lo mismo. La oferta ha crecido desproporcionadamente a la demanda y los precios siguieron un curso inversamente proporcional, a mayor oferta de destinos emergentes, precios más baratos y así es difícil de mantener. Lo que ha ocasionado todo esto es un resultado lógico, al aparecer la crisis no se venden las camas. Si encima ya se estaban vendiendo a precios ajustadísimos pues hace que el futuro pase por una reestructuración del sector. Muchas camas se transformarán o pasarán a ser apartamentos de tiempo compartido o apartahoteles, e incluso los más viejos se cerrarán, pero resurgiremos entre las cenizas. Por otro lado, habrá una adecuación más racional a los tiempos en costes. Creo que el futuro pasa por un crecimiento de la oferta de opcionales, con paquetes más completos, o la posibilidad de que en los destinos estén más organizados y ahí viene la oportunidad en un momento de desastre. Aquellos destinos con mejor capacidad camaleónica de cambiar serán los que saldrán mejor parados.