Domingo 20 de mayo de 2012
última actualización: 10:39
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La asociación cultural Traslaxás de Boado, localidad del municipio de Xinzo, está recuperando el ‘manturrieiro’, la figura típica del Entroido de esta pequeña localidad de Xinzo que se perdió hace más de 30 años. Para recobrar el traje y su identidad está reco pilando fotos antiguas. Además, uno de los miembros del colectivo, Camilo Vila, realizó estudios sobre este peculiar personaje que iba ataviado con un atuendo elaborado a base de trapos, con la cara tapada y se rociaba el vestido con excrementos o lodo.
Boado, localidad del municipio de Xinzo, pretende recuperar su Entroido ancestral. Para ello, la Asociación Cultural Traslaxás, que cumplirá un año de vida el próximo 31 de mayo, está recobrando la figura típica del carnaval, el ‘manturrieiro’ a través de la recopilación de documentación, fotografías antiguas y el testimonio oral de las personas mayores. Además, uno de los miembros del colectivo, Camilo Vila, realizó diversos estudios sobre este curioso personaje que no dejaba indiferente a los vecinos, sobre todo porque causaba temor.
Vila relata que el ‘manturrieiro’ entraba en las casas de los vecinos y en las tabernas para asustar, principalmente a las mujeres, a las que hacía el amago de ‘desnudar’, y a los niños, que se mostraban temerosos ante esta figura popular del Entroido.
‘As súas accións centrábanse en dous campos ben diferenciados, na rúa, onde todo o que se atrevera a frecuentar as avenidas do pobo en días tan sinalados tería o seu merecido a xeito de susto e troula; e nas casas, onde entraban nas lareiras da xente, que era onde estaban xeralmente, e ofrecían un inmenso repertorio de falcatrúadas’, explica Vila.
La vestimenta
Señala que en su vestimenta destaca la ‘manturria’ , hecha con telas sobrantes, ‘ou incluso con farrapos vellos’, añade, que cubrían todo el cuerpo de la persona que lo llevaban a modo de capuchón.
Además, la indumentaria incorporaba una cuerda con la que hacía la capucha (para tapar la cabeza y ocultar el rostro) y un cinto, generalmente de cuero para amarrar la ‘manturria’ al cuerpo por la parte de la cintura.
El vestido del ‘manturrieiro’ también constaba de una toquilla, con la que se tapaba la espalda, que podía ser un trapo negro o totalmente colorido. Y, finalmente, un ingrediente insólito, pues era común impregnar el traje con excrementos o lodo para lograr un aspecto más macabro.