Jueves 2 de septiembre de 2010
última actualización: 18:33
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La propaganda turística que invita al Camino de Santiago propone el fomento del compañerismo, el contacto con la naturaleza o la cultura.
Pero leyendo las impresiones de algunos caminantes se lee: ‘Me he encontrado con Dios en los momentos de soledad del Camino’, ‘he oído la voz de Dios en mi corazón’, ‘he encontrado la fe que había perdido’... Si Dios no defrauda, ni siquiera a aquellos que emprendieron esta aventura con fines poco o nada místicos, no puede decirse lo mismo de los párrocos responsables de las iglesias a lo largo del Camino. Queja tales como ‘Me encuentro iglesias y catedrales cerradas porque es lunes’, ‘abrid las iglesias’, ‘hay demasiadas iglesias cerradas’ etcétera, son habituales sin que nadie tome cartas en el asunto. Es necesario que las diócesis correspondientes se aperciban de que los buscadores de Dios abundan y desean encontrarse con él en los sagrarios de las iglesias, siempre que el encargado de ‘cerrar las puertas a Cristo’ lo permita.