El periódico coruñés La Voz de Galicia, de manera inicialmente incomprensible, está llevando a cabo en los últimos días una grosera campaña contra la legítima operación de reestructuración financiera emprendida por la sociedad editora de La Región tanto en el libre ejercicio de su derecho empresarial como en el de garantizar a los ourensanos que su marca informativa continuará desarrollándose sin mayores trabas en el futuro al compás de las nuevas tecnologías y de las nuevas situaciones de mercado.
La ambición monopolista de los editores del diario coruñés, desde hace años convencidos de que la suerte de Galicia está ligada a la suerte de su propio negocio, les ha llevado ahora a mostrar que lo que hay detrás del telón seudo informativo que mueven sobre la escena de sus propias limitaciones no es otra cosa que el reconocimiento explícito, si no expreso, de la gran asignatura pendiente.
Acabáramos: falta conquistar el feudo de Ourense. Es indudable que La Voz de Galicia reina en la provincia de A Coruña. Y es igualmente incuestionable que ese periódico tiene una significativa implantación en otras áreas. Es una realidad que, como medio informativo, reconocemos sin problema alguno. Pero la misma realidad revela que en Ourense el periódico coruñés no logra penetración alguna a pesar de los esfuerzos, a veces bastante sucios, desplegados durante décadas. Por citar tan sólo algún ejemplo de esos esfuerzos no siempre limpios, ahí están sus reiteradas prácticas de dumping empresarial al ofrecer sus páginas de publicidad en Ourense hasta 100 veces más baratas que en A Coruña. Inequívoco ejemplo de buena práctica empresarial. Como para dar consejos.
Pero hay más. La Voz de Galicia es una empresa familiarizada con la venta y distribución masiva de ejemplares del periódico que, engrosando su tirada, no abonan puntual y fielmente los bolsillos de muchos de sus lectores; los pagan otros y no precisamente por el afán de la lectura.
Se trata de alcanzar, como sea, la obsesiva meta de los 100.000 ejemplares. Y para conseguirla, todo vale. Desde hace décadas, el periódico coruñés está gastando grandes cantidades de dinero en su distribución por la provincia de Ourense, en la que hay lugares en los que la venta de un solo ejemplar supone la pérdida de la rentabilidad de decenas. En operaciones de mercadotecnia se han batido todas las marcas imaginables con el resultado habitual: las ventas no suben. Al contrario, bajan. La Voz de Galicia, que llegó a publicar tres ediciones en la provincia, ha tenido que arrojar finalmente la toalla y las ha reducido a una, también con el resultado que se conoce. Y todo ello como consecuencia de que lo que factura el diario coruñés en un año en la provincia de Ourense está por debajo de lo que hace La Región en un mes. Así se entienden las cosas. Falta esa asignatura. ¿Duele suspenderla?