Ante los reproches en el pleno del Congreso por anunciar la retirada de los 630 soldados españoles en Kosovo sin acuerdo parlamentario ni con los aliados de la OTAN, José Luis Rodríguez Z se revolvió apelando al recuerdo de Aznar en Iraq y a la toma de Perejil en 2002.
El conflicto del disputado islote en la costa marroquí, reclamado por España y Marruecos, se había iniciado en otoño de 2001 el retirar el país norteafricano su embajador en Madrid en protesta por la defensa española de la autodeterminación saharaui y, especialmente, por los referendos convocados por concejales socialistas en ayuntamientos andaluces para exigir la independencia del Sahara.
En Marruecos, donde iba a casarse el joven cachorro Mohamed VI, renacieron las reclamaciones territoriales sobre Ceuta y Melilla, incluso Canarias.
En diciembre de 2001, Rodríguez Z se autoproclamó ‘mediador’ con Marruecos contra la voluntad del Gobierno. Se desconoce qué negoció con Mohamed VI. Pero tras ganar las elecciones del 15M de 2004 se volvió repentinamente más favorable a Rabat que a los saharauis.
Era diferente con Aznar, a quien los marroquíes fustigaron tomando el disputado islote con unos pocos gendarmes el 11 de julio de 2002. Si no llegan a expulsarlos las FF.AA. españolas el 20 de julio, las siguientes provocaciones podrían sufrirlas los tan reivindicados territorios de Ceuta, Melilla y Canarias. La OTAN apoyó a España. Francia, a Rabat. Hubo peligro de guerra. La evitaron Colin Powell y George W. Bush, de ahí el agradecimiento de Aznar en Iraq. Numerosos expertos en inteligencia creen que el 11M de 2004 pudo estar relacionado con Perejil y con la postura de los líderes políticos españoles sobre el Sahara: en los atentados participaron mayoritariamente marroquíes, muy controlados habitualmente por la policía secreta de Rabat.