Fin de legislatura, período electoral, políticos salientes y aspirantes a un asiento aún caliente. El viejo juego del baile de una pléyade de nalgas ansiosas por alcanzar un puñado de sillas de titularidad pública. Unos por satisfacer el ego personal, otros por el simple descanso y sueldo, los menos por esforzarse en trabajar seriamente por el bien común, pero eso es lo que tenemos y que, de todas formas, es sustancialmente mejor que lo que acontecía en la época del palio.
Alguna vez, amigo lector, habrá pensado que los que voluntaria o involuntariamente dejan la política abren una nueva etapa en su vida como jubilados de alta alcurnia ya que para ello se afanan en incrementarse sustanciosamente los sueldos cada año de legislatura y en dejar bien atado un complemento de jubilación para que ésta alcance el sueldo de cinco mileuristas. Pues no, la mayoría de esos notables continúa en activo de diversas formas en la empresa privada y es que, se nade en la abundancia o se bucee en la miseria, el din es el din. Un ejemplo ilustrativo es el del ex vicepresidente económico del último gobierno del Partido Popular, el señor Rodrigo Rato, quien acaba de consumar un doble fichaje: asesor para asuntos internacionales del banco de Santander y la incorporación al área de banca de inversión en la entidad financiera estadounidense Lazard. Total, un montante de 3,2 millones de euros anuales, algo sustancioso comparado con la fruslería de 156.000 euros anuales que ganaba como responsable de economía en el gobierno de España. Hablando de ello, el señor Aznar, a mediados de 2006 fichó como miembro del Consejo de Administración de News Corporation, un conglomerado de medios de comunicación y empresas de entretenimiento del magnate Rupert Murdoch. El ex pre sidente facturaba sus honorarios a través de una sociedad mercantil de nombre nada original, ’Famaztella’ (Familia Aznar Botella SL), y cuya contabilidad refleja una actividad floreciente. En el año 2005 la sociedad declaró unos ingresos de 644.000 euros y en 2006 la cifra se redujo un poco, hasta los 411.000. En fin, para llegar renqueando hasta final de mes. No piensen que en este tema soy sectario. El ex presidente socialista Felipe González, aunque en tono más discreto, también actúa como asesor de algunos empresarios latinoamericanos. El más conocido es el mexicano Carlos Slim, considerado como una de las primeras fortunas mundiales. En esta aventura latinoamericana también se han embarcado otras figuras de nuestro elenco político: dos ex ministros españoles del área económica, el socialista Carlos Solchaga y el popular Cristóbal Montoro. Ambos llevaron consigo a sus hombres de confianza ya que no hay nada como el compañerismo. Montoro se rodea en su actual aventura económica de dos ex secretarios de Estado: Ricardo Martínez Rico y José Manuel Fernández Norniella. Solchaga, por su parte, tiene de báculo a José Aureliano Recio, viejo amigo suyo y compañero de despacho laboralista en Bilbao y presidente del Banco de Vizcaya a mediados de la década de los 80.
La lista es interminable, pero añadir unos cuantos datos más, seguro que les viene bien para remachar conocimientos de una realidad de la que poco o nada se cuenta. Por ejemplo, el ex ministro de la UCD, Rafael Arias Salgado, es actualmente presidente del Carrefour en España; don Marcelino Oreja, también ministro de Exteriores con Adolfo Suárez acaba de jubilarse como presidente de la constructora FCC; otro ex ministro ucedista, Martín Villa, pasó de la presidencia de Endesa a la de Sogecable; Miguel Boyer, ex ministro socialista, tras sus devaneos con los Albertos en Cartera Central, se ha sentado como máximo responsable de la Corporación Logística de Hidrocarburos, CLH. Podríamos continuar localizando a doña Isabel Tocino en el consejo de Administración del Banco de Santander; al ex secretario de Seguridad del Estado, Ricardo Martín Fluxá como presidente de la empresa vasca Industria de Turbopropulsores; al ex presidente del Gobierno Vasco, José Antonio Ardanza al frente de la operadora de telecomunicaciones Euskaltel; al ex ministro de Industria, Juan Manuel Eguiagaray en los consejos de Cap Gemini o EADS. No obstante, el summun de la habilidad, poniendo una vela a Dios y otra al Diablo, lo presenta Telefónica, quien a mediados de diciembre anunciaba dos nuevas incorporaciones a su consejo de Administración: la del ex secretario de las juventudes socialistas, Javier de la Paz y la de Manuel Pizarro, ahora candidato de lo populares por Madrid.
En fin, amigo lector, estimo que como botón de muestra es suficiente por hoy y aún a sabiendas de que me criticarán por no ofrecerles nombres relacionados con la política gallega, no se desesperen. En indagaciones constatables me ocupo y les prometo que serán tema próximamente porque, a estas alturas, saben ustedes tan bien como yo que también existen en nuestra pequeña patria implumes bípedos del género de las rapaces para los que no existe incompatibilidad entre el lucro privado y el ordeñe de cuantiosas pensiones y cesantías personales a cargo del erario público. Lástima que estos personajes desprestigien la labor de miles de ciudadanos que desempeñan cometidos políticos de forma sincera y altruista en puestos de menor lustre pero de mayor eficacia para el conjunto de la sociedad. Nos vemos.