
El necesario desarrollo de nuestra comunidad ha requerido que se realicen obras de ingeniería en determinados sitios del país, con el fin de almacenar agua, lograr un control de inundaciones, tener agua disponible para el riego en época de sequía, mantener reservas que permitan un suministro del preciado líquido para el consumo diario de la población, producir energía eléctrica y para muchas otras finalidades de beneficio colectivo. Estos almacenamientos que impiden el escape violento del agua reciben el nombre de presas o embalses, y su destrucción accidental o intencionada ha producido cientos de muertes y cuantiosas pérdidas en diversas regiones del planeta. Aún recordamos, a pesar del tiempo transcurrido, la intervención humanitaria como consecuencia de la ruptura de la presa de Ribadelago, en la provincia de Zamora, que produjo un elevado número de fallecidos. Es por ello ?lo que aconseja la experiencia- que toda persona que habite en áreas 'aguas abajo' de un embalse debe conocer, desde luego, las medidas de seguridad a tomar en caso de que ocurra un accidente de dicha naturaleza, así como saber si se encuentra en un área segura o peligrosa.
Recordamos perfectamente como este tema figuraba en el orden del día de la reunión anual del pleno de la jefatura provincial de Defensa Pasiva, y, luego Protección Civil Española, con asistencia de técnicos superiores sobre la materia. Y así durante más de veinte años, sin hacer nada. Se hablaba del grave problema que podía presentar la ruptura de uno o dos determinados embalses en el río Miño; las formas de aminorarlo.
Y avisar, usando para ello determinados instrumentos, con antelación a los posibles afectados. Todos los años la misma 'melodía'; pero no se hacía nada. Y, quiérase o no, el problema todavía continúa igual.
En realidad, cualquier ciudadano debe conocer la existencia del embalse en la región donde vive y apoyar la adopción de sistemas de prevención y alerta para casos de emergencia. Con iniciativas de las autoridades. Auspiciar y cooperar con programas de instrucción de la comunidad en el área del embalse para conocer la acción a tomar en caso de alarma. Conocer el área de peligrosidad en la cual se encuentra su casa, ello incluye el saber si será afectado por el agua de la presa en caso de ruptura y de ser posible en cuanto tiempo ocurrirá. Hacer que la familia conozca la potencialidad o riesgo de ser afectado por un accidente de un embalse. Tener presente las instrucciones que le impartirán las autoridades a través de la Subdelegación del Gobierno por la radio, televisión u otros medios. Evitar las acciones incontroladas. No perder tiempo. Si se usa el automóvil, manejar con precaución durante la evacuación del área y conducir rápido pero dentro de los límites de seguridad.
Es conveniente tomar las siguientes medidas durante la emergencia: Evitar curiosear en las proximidades del área de peligro para 'ver' la llegada del torrente desbordado. En ocasiones por motivos circunstanciales, el nivel máximo alcanzado por el agua en su localidad o barrio puede resultar mayor que el esperado y los curiosos ser arrastrados por el agua. Si no se ha logrado alcanzar la zona de seguridad hay que mantenerse muy alerta, pues las aguas desbordadas buscarán escapar por la pendiente más baja pudiendo incluso aparecer repentinamente en lugares secos, arrasándolos. Actuar rápidamente pero en forma coordinada. No estacionarse en puentes. De quedar aislado por las aguas, pero a salvo, no aventurarse a atravesar áreas inundadas; esperar pacientemente la llegada de los equipos de rescate.
Después de la emergencia, no se deberá ingerir comida que haya estado en contacto directo con las aguas desbordadas. Hervir el agua durante quince o veinte minutos antes de tomarla. En caso de aparición de fiebre, diarreas, dolores estomacales u otros malestares, dirigirse a un centro de urgencias y consultar a las autoridades médicas. Hacerlo sin demora. Por otro lado, no poner en funcionamiento equipos eléctricos en sectores todavía húmedos o con agua. Los equipos eléctricos deberán limpiarse y secarse. Y, por último, limpiar la planta baja de la casa o sector de animales muertos y basura para evitar epidemias.