Con cambio de Gobierno o sin el, 'Esta España mia/esta España nuestra', que cantara la gran Cecilia, va a pique. Como dijera Alfonso Guerra cuando era vicepresidente del Gobierno: 'A España no la va a aconocer no la madre que la parió'. Y acertó.
El ZP que cuenta por victorias los 'matrimonios homosexuales' ('Hoy es un gran día para España', Zapatero dixit); la nueva ley del aborto libre desde los dieciseis años; la supresión de crucifijos de todo lugar público; los funerales de estado por los caidos en 'misiones de paz'; el rendir honores al Santísimo o llevar los legionarios en Málaga al Cristo de la Buena Muerte; la próxima expulsión del valle de los Caídos de los frailes benedictinos que rezan a diario por los caidos de los dos bandos de la hoguera del 36..., para qué seguir con las 'victorias' del socialdemócrata, que no socialista ZP.
La conjunción planetaria que anunciara a bombo y platillo la guapa Leire Pajín -no maxín non hai nada-, o la crisis planetaria que pregonó en Laguna del Duero Manuel Chaves, el que dejó tras un mandato muy largo, más de un millón de andaluces en el paro y cobrando el PER, para ganar votos. El descalabro económico de cientos de empresas y millones de parados -y ocho de pobres, según Cáritas-; y el homenaje pendiente a los empresarios que resisten y tienen que aplicar planes ERE, porque ZP así lo quiere; por su incapacidad y presuntamente no física; la España asimétrica, insolidaria y reinvindicativa, ¡hasta dónde!.
La España a la que tienen que sostener Alemania y Francia, porque si caemos como Grecia, ellos sufrirán las consecuencias económicas. La gran deuda externa que acabarán pagando nuestros nietos.
¡Menuda le espera al Partido Popular cuando levante la alfombra!
A mi todo esto me recuerda a lo sucedido en aquel estanco que había en la calle del Paseo, que regentaba el señor Rapela, gran cazador y que un lunes al llegar un colega y decirle, el Rapela, que no había cazado nada por la lluvia y que tuvo que estar a la intemperie, el otro cazador le espetó: 'Tivéches sorte, porque onde eu ía cazar nin intemperie había'. Pues eso...