Ou-ce-be! suena espectacular

Ou-ce-be! suena espectacular

Cuando lea este atropellado texto incapaz de expresar todos los sentimientos derivados del partido y del ascenso, disfrute del momento. Y piense en la Ou-ce-be (OuCB). Así, como quien no quiere la cosa.
A partir de ahí, permítase un homenaje: acompañe el café matutino con una tostada (¿mermelada o mantequilla?) y lea “La Región” con el sosiego de quien se ve ganador, del triunfador del día. Porque hoy usted, aficionado del COB, lo es. Palabra. Sana envidia le tengo.


Bendito sur gallego que también existe y puede presumir de ACB. Perdón, de la OuCB. Tras la lectura de la crónica, porque reconozca que a todos nos gusta regocijarnos en el éxito, pronuncie despacio, en bajito, “OuCB”. ¿Es sencillo, no? Y sonría. Suba un punto el nivel de euforia, que además el buen tiempo acompaña, continúe con el resto de informaciones sobre el choque... y eleve un poco el tono de voz para un “OuCB” sostenido. Se lo va creyendo, ¿verdad? Sí, se ha levantado en la mejor liga continental. Sepa que este vigués sigue envidiándolo. Y que la A-52 hacia el Pazo Paco Paz va a convertirse en un trayecto habitual.


Ahora, retrotráigase a ayer. Hay un contundente adagio latino aplicable a este play-off. Sunt superis sua iura. Lo explica todo. Significa “también los dioses tienen sus leyes”. El COB las impuso cuando parecía que iban a pintar bastos. Desde la defensa, la única arma válida para ganar. Sabiendo sufrir, desbocando el corazón. Los focos se giran en torno a Suka, y con motivo, pero fue la ley de un equipo. Gloria al colectivo. Al dios Breogán se le hizo de noche.


Ourense recupera la vitalidad del mejor baloncesto de Europa y el nuevo azul del cielo, de tono más oscuro, enamora a todo el sur. Porque el COB se ha hecho eterno. ¿Se ha acabado el café, no? Pero sigue siendo un triunfador. “¡OuCB!”. Suena espectacular.