Nos tomamos unas copas y celebramos el cuponazo

Nos tomamos unas copas y celebramos el cuponazo

Esto de los presupuestos nos parece a los ciudadanos del siglo XXI que es algo muy técnico, que sí que lo es, y muy moderno, pero en realidad ha sido la pesadilla de todos los gobernantes desde los tiempos más antiguos. En el año 55 a.C. decía Marco Tulio Cicerón que “el presupuesto debe equilibrarse, el tesoro debe ser reaprovisionado, la deuda pública debe ser disminuida, la arrogancia de los funcionarios públicos debe ser moderada y controlada, y la ayuda a otros países debe eliminarse, para que Roma no vaya a la bancarrota. La gente debe aprender nuevamente a trabajar, en lugar de vivir a costa del Estado”.

Con esta lección de lo que es un presupuesto y cómo funciona la economía, uno se pregunta a que viene tanto debate, si parece que ya está todo dicho. Pero lo cierto es que la clave, lo que se sigue discutiendo en cualquier presupuesto, son dos cosas fundamentales, cuál es el límite presupuestario de gasto y cómo y dónde gastamos los recursos. Y en esto estamos cuando Cristóbal Montoro, en el debate sobre los presupuestos del Congreso, hace una afirmación gráfica y genial: “Salimos de la borrachera del gasto y algunos quieren irse de copas para celebrarlo”. Y claro, con ello motivó las más duras respuestas de la oposición, porque no se puede decir lo de las copas cuando el Gobierno le va a conceder a los vascos una rebaja del cupo de unos 4.000 millones de euros (lo que van a dejar de aportar a las arcas del Estado) y, además, le van a dar unos 3.380 millones de euros para terminar el AVE (en Galicia se retrasa su llegada dos años porque no hay dinero, según dijo el Ministro de Fomento).

Al final no va a ser la oposición la que se va a tomar las copas, sino los vascos para celebrar el cuponazo de unos 8.000 millones de euros que les ha tocado porque así lo permite el ministro de Hacienda. Lo malo de esto es que las copas no las pagan los vascos, las pagamos todos los demás españoles y la factura la abona Montoro. Eso sí, 8.000 millones dan no sólo para tomarse unas copas todos los vascos, todos los días y durante unos cuantos años, sino que se pueden permitir el lujo de acompañarlas de algún “pintxo” moruno.

En fin, si tenemos en cuenta que Euskadi es una de las regiones más ricas, más industrializadas y con menos paro de España, es difícil entender que vayan a pagar menos impuestos y recibir más inversiones. Lo que dijo Cicerón (“el presupuesto debe equilibrarse”) no alcanza sólo a los ingresos y gastos, sino también a la justicia social y al reequilibrio de la riqueza. En este caso el reequilibrio consiste en que las copas se las toman ellos y las pagamos los demás. Es una forma de entender la redistribución, aunque bastante distinta a la de Cicerón. A Montoro le podríamos aplicar lo que dice el refranero: “Por la boca muere el pez”. A veces el silencio es oro, don Cristóbal.