España no va bien

España no va bien

Y Ourense menos todavía, pero vayamos con el análisis a nivel estatal, que a nivel local, peor ya casi imposible. Y solo voy dar cuatro datos oficiales de los últimos días para contrastarlo.

Primer dato: En agosto se perdieron 202.996 afiliados a la Seguridad Social en lo que supone el peor mes de agosto desde el año 2008, es decir, el peor mes de agosto para el empleo en 10 años.

Segundo dato: Nuestro país ya muestra sus primeros síntomas de agotamiento como destino turístico, y así nos lo dice el Instituto Nacional de Estadística con los últimos datos de julio, los cuales reflejan que llegaron a los principales destinos turísticos de España 9,97 millones de viajeros, lo que supone un descenso anual del 4,9%. Se trata del descenso más importante en ese mes desde 2009.

Tercer dato: Según la agencia de calificación crediticia S&P, se prevé que el precio de la vivienda suba menos que el año pasado, un 5,6%, pero más que el que registrará en 2019. Con lo cual el precio de la vivienda comienza a desacelerarse. Durante el segundo trimestre de este año, el precio ralentizó la subida, un 6,4% interanual. Y pese a los considerables aumentos de los últimos años, el precio de la vivienda en nuestro país está aún un 24% por debajo de su pico de mediados de 2007.

Cuarto dato: Las ejecuciones hipotecarias sobre viviendas en Galicia en el segundo trimestre de este 2018 se incrementaron en un brutal 60,8% en la comparativa interanual en el mismo período del 2017, y según los recientes datos del Instituto Nacional de Estadística. Y como puntilla un incremento del precio de la luz que alcanza máximos históricos.

Conclusión: Desaceleración de la economía española y previsión de que el crecimiento del PIB también se desacelere en los próximos años: se mantendrá fuerte en el 2,8% este año, pero bajará al 2,3% en 2019.

Y en este contexto los señores feudales del PSOE, Podemos y demás baronías radicales separatistas nos quieren subir los impuestos, incrementar el impuesto de sucesiones y donaciones, y la medida más democrática de todas y en boca del sr. ministro de Fomento: se están planteando intervenir el libre mercado de la vivienda. ¿Cuál sería el siguiente paso?; ¿instaurar un régimen estalinista, purgas incluidas? Pero ¡qué gran país el nuestro que permite que hasta los fanatismos más delirantes ejerzan responsabilidades de gobierno, y aun así, autónomos, pequeños empresarios y familias de clase media seguimos en pie!