Todo mi gozo...

No es porque el Río Ourense Termal haya perdido en A Coruña. Viendo la clasificación de ambos equipos era más que posible. Ni porque se haya roto una racha de 5 triunfos consecutivos -¡que ya tiene su mérito!-. Si no por como se produjo esa derrota. Tras una segunda parte controlada por el conjunto ourensano y cuando nos la prometíamos más felices se produjo el apagón ourensano. Que si una inexplicable pérdida de balón o que tras acertar con un triple de partido Ahonen se "tragaba" el lanzamiento de la victoria, bien punteado por Flis, todo hay que decirlo, y así nos quedamos (77-75). 

Como había sucedido en la primera vuelta en el Pazo. Ese Coruña que juega a muy poco, que no parece ir más allá en su esfuerzo del necesario, se volvió a salir con la suya. 

Una última acción errada, por parte ourensana, que define lo que es el baloncesto. Aunque para nada fue la causa definitiva de la derrota del COB. Más lo fue un error del pasado que ya parecía haber superado el conjunto ourensano: las concesiones al rival en el rebote ofensivo. Hasta  13. Con segundas y hasta terceras opciones en algún caso. Concentración y análisis. Tiempo hay para ello en el descanso de la Copa.

Por otra parte, nada definitivo una vez que el COB fue capaz de rectificar a tiempo y alcanzar a meterse, con pleno derecho, en la disputa por la permanencia. El colectivo se mantiene en el buen camino: defensa, defensa y más defensa. No hay otro camino a seguir para el Río Ourense Termal. Y eso es lo que está haciendo.