El buen camino

El clásico “la unión hace la fuerza”, cobró sentido en la entrega del Premio María Josefa Wonenburger de la Unidade Muller e Ciencia. En su décima edición la catedrática de la USC, Peregrina Quintela Estévez fue la elegida para recibir un galardón que premia la trayectoria profesional de las mujeres científicas de Galicia.

Una vez terminados los discursos y cuando el protocolo permitió acercarse a felicitar a la homenajeada me llamó la atención que le rodeó un amplio grupo de mujeres, compañeras de universidad, profesoras, catedráticas, científicas. Entonces quedó de manifiesto que no estamos ante casos excepcionales (aunque la carrera profesional de Peregrina Quintela lo sea), son muchas las mujeres en las ciencias en Galicia y esto tiene una gran relevancia, al menos por dos motivos.

La ciencia siempre ha sido territorio masculino. Las mujeres han ido entrando por la puerta de atrás o, en muchos casos, bajo el brazo de algún profesor que repara en el talento y tiene la generosidad de abrir la puerta y no de cerrarla en las narices. Esto demuestra que no existen barreras que no se puedan derribar y que fehacientemente la capacidad femenina para las ciencias ya no hay que demostrarla.

Tiene relevancia también por que Peregrina y todas las mujeres que le rodearon para felicitarla son referentes para las generaciones que hoy se están preparando y para las que vendrán, sin ellas las chicas de hoy no tienen modelos a seguir, de ahí que sea tan importante darlas a conocer y recompensar públicamente su valía.

Peregrina Quintela representa a muchas mujeres que ya han demostrado su capacidad para generar riqueza con su conocimiento científico. Por supuesto no se le premia por ser mujer, sino por su aportación en la investigación matemática aplicada a la industria, porque su trabajo  beneficia al desarrollo industrial de Galicia y, por ende al de todos. Pero es mujer y como ella mismo dijo, es madre, es profesora y es investigadora. 

Aun son minoría en las cátedras universitarias, aun escasean en la dirección de los equipos de investigación, aún son pocas, muy pocas, las estudiantes que optan por las ciencias y la tecnología. Aún estamos bajo la inercia que nos empuja hacia las carreras tradicionalmente femeninas. Este premio es, pues, no sólo necesario, diría que imprescindible. Reconocer el conocimiento, la capacidad investigadora de todas estas mujeres es lanzar una mensaje a las generaciones que vienen.

El anuncio del presidente de la Xunta de dotar con 9 millones de euros a la Unidade de Muller e Ciencia hasta el año 2020 es, además, un compromiso objetivo con la igualdad de oportunidades para mujeres y hombres en la ciencia. Ese es el camino.

 Como la investigación y la educación, la igualdad es una apuesta de largo alcance. Es una inversión que, en la mayoría de los casos,  no genera efectos inmediatos, pero es una apuesta imprescindible para construir, no sólo una sociedad más equitativa, sino, también más rica.