La foto

Una foto vale más que mil palabras, el famoso eslogan de la mítica revista Paris Match, perdura en el tiempo. La fotografía es el arte de captar la imagen de un momento y fijarla para siempre. El sábado 25 de marzo la Unión Europea celebró los 60 años del Tratado de Roma, el punto de inicio de un largo camino que nos ha traído hasta la Europa de nuestros días.

Como siempre en estas solemnes ceremonias, ese 25 de marzo de 1957 se hizo una foto de familia de los seis firmantes que representaban a los seis primeros estados que configuraron la Comunidad Económica Europea. Ninguna de esas firmas era femenina. Las mujeres en ese entonces estaban muy lejos de llegar a las altas esferas de la política y menos aún de la continental.

El pasado sábado, 60 años después, la familia ha crecido, ya son 27 estados miembros, descontando a Gran Bretaña que ha decidido salirse del club. La tradición se cumplió y esta vez las señoras jefas de Gobierno ya aparecen en la foto, son tres, descontando a Teresa May que no quiere salir. Tres de 27. Es decir que en 60 años la presencia femenina en la más alta institución política de la UE, la instancia que decide el porvenir de millones de mujeres y hombres de Europa, es menor al 10 %. Ellas son Ángela Merkel, la canciller alemana, la lituana Dalia Grybauskaité y la polaca Beata Szydlo. Para consolarnos podemos decir que entre esos 27 máximos dirigentes quien más peso  ostenta es la canciller alemana, pero desde luego es un pobre consuelo.

Si esta es la  velocidad que llevamos vamos apañados. ¿Quiere esto decir que habrá que esperar otros 60 años para llegar a duplicar la cifra actual? Ya prefiero no calcular cuándo llegaríamos a la anhelada paridad.

La foto de las tres señoras entre los 24 señores de traje y corbata lo dice todo. Están ellas, sí, es un avance, pero la presencia es tan escasa que cuesta encontrarlas. Lo triste es que a casi nadie le llame la atención, nadie pone el grito en el cielo porque a la gran mayoría de los ciudadanos les parece normal, es posible que a ellas mismas no les resulte chocante. Esta presencia casi simbólica, esta ligera pincelada parece suficiente para cumplir con la cuota, aunque en ningún caso se corresponda con la mitad de la población europea. 

Triste es también saber que esta foto no es la única. Tiene muchas hermanas gemelas en las distintas instituciones de todos los estados miembros, de los consejos de las grandes empresas y en las direcciones de las medianas, de las universidades, de las artes, etc.

La foto fija de este 60 aniversario debe servir como reflexión porque es un símbolo de un estado generalizado en nuestras sociedades modernas: hemos hecho un avance importante pero nos estancamos ahí como si hubiésemos llegado al final del camino cuando, en realidad, sólo estamos empezando.

No podemos sentarnos a esperar que la igualdad venga a golpear a la puerta, no lo hará nunca. Es necesario trabajar por ella, pelear por ella y también, cómo no, introducirla a través de la educación y de la ley. De lo contrario dentro de 60 años mis hijas, sus hijas,  habrán avanzado tan poco como nosotras.