¿FRACTURA EN EL PP?

¿FRACTURA EN EL PP?

La secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal, ha contestado rotundamente que no a esta pregunta. Algunos pueden pensar: ¿y qué va a decir la 'número dos' del partido? Pero al menos, la señora De Cospedal tendrá que aceptar que en la semana en que se ha conocido que un dirigente histórico del PP, Alejo Vidal-Quadras, haya anunciado su marcha al nuevo partido Vox; en la semana en que otro dirigente histórico, Jaime Mayor Oreja, haya hecho público que hace días le comunicó a Rajoy su decisión de no repetir como cabeza de lista en las próximas elecciones europeas; en la semana en que José María Aznar haya anunciado que no va a acudir a la convención nacional que los populares celebrarán este fin de semana en Valladolid, la señora De Cospedal reitero tendría que aceptar que no parece que sea el momento mas apropiado para negar lo que es evidente para cualquier observador de la vida política.


El actual PP de Rajoy tiene un gran problema que no se circunscribe a los hechos de esta semana: su base social y electoral está profundamente desconcertada con algunas cosas que estás pasando, fundamentalmente, en dos cuestiones en las que históricamente el PP ha sido un referente para muchos ciudadanos: la lucha contra el terrorismo y la defensa de la unidad de la Nación ante los desafíos secesionistas e independentistas planteados por los nacionalismos catalán y vasco principalmente.


La fractura que se ha producido entre el PP y las víctimas del terrorismo está ahí. No es algo que digamos los periodistas, es lo que dicen las propias víctimas con sus hechos o con sus palabras. Que el ex funcionario de prisiones y ex militante de PP, José Antonio Ortega Lara, que permaneció secuestrado por ETA durante 532 días, se diera de baja hace cinco años en el PP y que ahora sea uno de los impulsores de la nueva formación política VOX, es un hecho irrefutable. Que la viuda de Gregorio Ordóñez, Ana Iribar, haya declarado hace unos días que le produce tanta extrañeza la política antiterrorista de Rajoy que no piensa volverle a votar, no es un invento de los medios de comunicación. Que al torturador/secuestrador de Ortega Lara, Josu Bolinaga, lo pusiera en libertad hace año y medio este Gobierno del PP aduciendo que padecía una enfermedad terminal, es algo que es difícil negar.


La actual dirección del PP, con Rajoy a la cabeza, puede seguir negando lo evidente. Esto es algo que ya ha pasado en nuestra historia reciente con otras formaciones políticas. Pero al final esas actitudes se pagan. Y en democracia son los ciudadanos con su voto los que acaban dictando sentencia. En cuatro meses, en las elecciones europeas, el PP va a poder comprobar cuál es el grado de la fractura que padece y que no quieren reconocer.