¿Hay liga o no?

El fútbol es una caja de sopresas, aunque muchas veces hay ciertos condicionantes que lo convierten en demasiado previsible.

 Tal vez, desde el prisma que me habilita, el poder abrir un abanico de posibilidades que nos pueda aún ofrecer la liga, me da toda la sensación de que la pelea por el ascenso quedó acotada a tres equipos, aunque uno de ellos, el líder, sabe que la liga está en sus manos y que los próximos tres compromisos serán la llave que le posibilite abrir la puerta de la gloria y soñar por otro lado con la Copa Diputación, ese fetiche que lo convirtió en el rey de esta competición.

Pero muchos se preguntarán  de manera clara y contundente cómo la pelea por las dos plazas de ascenso se terminó, cuando aún quedan por delante 17 capítulos para descubrir.

La brecha que han dejado Velle, Verín y Antela sobre el resto de concursantes, que aún se aferran a una tómbola que caiga de su lado, es significativa en una competición muy disputada y donde el triunvirato de equipos en cuestión pueden gozar del privilegio de tener un cierto margen de error sobre los demás.
Donde sí apostaría mis fichas es en el lado opuesto de la tabla clasificatoria, donde la desesperada lucha por la salvación le coloca un punto claro de máxima emoción. Ahí está la liga, que sigue viva, y de la cual, ninguno se puede descuidar.

Tal como pinta el patio, es muy complicado que se vuelva a creer en el milagro de los peces y los panes del año anterior. Algunos se aferran esperanzados a esta ilusión, pero otros parecen ser más realistas y reconocen que sus posibilidades son casi nulas.