El lazo de Rajoy

Cuando un partido no sale bien parado en los sondeos ninguno de sus dirigentes resiste la tentación de refugiarse en el tópico que asegura que las encuestas son una foto fija. La imagen de un momento. Disimulan, pero toman nota. En algunos casos, hasta les hace cambiar el guión de su agenda política. La también tópica "hoja de ruta".

Siempre reacio a los medios, hasta hace unas semanas era muy raro que Mariano Rajoy se aviniera a conceder entrevistas. Le veíamos en la televisión pero al hilo de actos del Gobierno o del Partido Popular. Por lo general, su discurso giraba en la misma órbita: la salida de la crisis y las bondades -muy predicadas- de la recuperación económica. Raro era, también, oírle hablar de política hasta que la deriva secesionista del "govern" de Cataluña y el "procés" sedicioso todo lo inundó y se vio obligado a explicar las razones y el alcance de la aplicación del Artículo 155 de la Constitución.

A otros asuntos parecía concederles menos tiempo y palabra. Hasta que llegaron los pensionistas y salieron a las calles de las principales ciudades españolas protestando porque interpretaron como una burla el anuncio del Gobierno de subir las pensiones un 0,25%. Fue todo uno ver los telediarios llenos de jubilados airados y comprometerse a celebrar un debate monográfico en el Congreso sobre las pensiones. Reacción diferida, pero reacción.

Más rápido estuvo desautorizando a varias dirigentes de su partido que habían demostrado una notable falta de sensibilidad ante la convocatoria de la huelga feminista del 8 de Marzo. Fue en el Senado donde el presidente dijo no reconocerse en las palabras de la ministra de Agricultura y la presidenta de Madrid que habían ironizado declarando que el día señalado para realizar los paros ellas pensaban hacer una "huelga a la japonesa".

Con su intervención -que dejó en descampado a las señoras García Tejerina y Cifuentes- desactivó lo que podría haber desnaturalizado el fundamento de la convocatoria convirtiendo en una manifestación contra el Gobierno lo que en principio era una huelga para reclamar los derechos civiles de las mujeres en plena igualdad con los hombres. Puestos a tomar nota, en un acto celebrado en Valencia, una reunión de dirigentes del PP europeo, hemos visto al ciudadano Mariano Rajoy luciendo en la solapa un lazo de color morado. El lazo y el color que remite a la lucha mundial de las mujeres por la igualdad. Las encuestas aprietan y Mariano toma nota.