Tic-Tac

Cómo se puede explicar que el año pasado Ourense se uniese para hacer posible en 15 días lo que la ciudad había reclamado en la grada y un año después no sea capaz de repetirlo teniendo casi diez meses para calcar la operación?

No se puede. Todas las partes implicadas en esta mesa de poker tienen argumentos más o menos válidos en el cara a cara pero sin peso alguno si hubiese que ponerse delante del micrófono y explicarle a la calle que Ourense todavía no puede presumir de ACB porque no se ponen de acuerdo.

Los que representan al club, los dueños del mismo y Abanca. Todos alrededor de una operación con objetivo común pero intereses particulares. Estoy convencido de que llegarán a un acuerdo. No hacerlo sería injustificable.

Supondría enfrentarse a dos explicaciones alternativas. La primera, renunciar a los más de tres millones de euros que la ACB debería pagar el 16 de junio si no lo aceptase en la Liga. ¿Cómo se explica eso?

La segunda, más grave aún, decirle a Ourense que todo ha sido una pantomima y que el COB pasa a ser el hazmereír del deporte nacional porque renuncia voluntariamente por lo que otros están dispuestos a pagar.

Esta noche el Estudiantes se aferrará a su afición para intentar seguir soñando con la permanencia en la Liga ACB. A la misma hora en Santiago la gente del Obradoiro se pegará a la televisión para pensar que mañana podrían festejar la suya. Dos clubes que no duermen pensando que su tiempo en esa liga se puede estar agotando

En Ourense es todo mucho más sencillo o al menos eso debería ser. Falta una firma. Pero en esta ciudad parece que cada verano no es verano sin un culebrón con el que aburrir, entretener y desesperar a partes iguales a los que de verdad lo sufren y solo pueden seguirlo desde el papel. Todavía estoy convencido de que este año será distinto. Sería muy grave que no lo fuera.