Volver a la cancha ya

Volver a la cancha ya

No hubo milagro. Imposible cuando quizá tampoco interesaba que lo hubiese. Pero eso es pasado. Lo fácil ahora es repartir bofetones a palma abierta y sacar el bisturí para distinguir entre los malos y los malísimos.

Es el momento de analizar lo ocurrido y dar explicaciones pero sobre todo de pasar página lo antes posible y generar ilusión donde hoy solo hay pesimismo.

Los que están deben cambiar el guión que los ha llevado año tras año a convertir los veranos en culebrones injustificables. Ya no vale eso de poner el cargo en manos de los máximos accionistas ni de dejar que el viento los lleve sin rumbo fijo. Tras un fracaso como este es el momento del sí o del no.

La afición necesita respuestas pero también ilusión. Los que están deben garantizar un proyecto fiable en la LEB Oro dejando al margen los objetivos y si no son capaces de ello, salir de inmediato y dejar que otros asuman ese reto. Los hay. La maldita idefinición que ha sido parte del problema que ha llevado a este punto.  

Ourense no ha ascendido a la ACB pero eso no quiere decir que no pueda hacerlo. Hay más formas de trabajar y pasan por reforzar lo que ya hay o por cambiarlo. Las dos opciones son válidas.

No es casualidad que cada año la afición haya tenido que estar pendiente durante semanas de la prensa para saber si una renuncia, una firma colectiva pidiendo una ampliación de la Liga o una carambola del destino dejaba que su equipo jugase en la liga que le pertenecía. Basta ya de verdades a medias. Sí con todas las consecuencias o paso a un lado sin marcha atrás.

La Liga que le pertenece desde ayer al COB es la LEB Oro y desde ella debe rearmarse todo lo que pueda para cuanto antes volver a poner el Pazo en pie con un deporte que en Ourense está muy por encima de ascensos, descensos, instituciones y directivas.