¿Dónde está el límite de los celos?

¿Dónde está el límite de los celos?

Las palabras son (o deben ser) ajustadas al rico diccionario de la Real Academia Española y no para usar al albedrío o capricho de cada cual. En su correcta definición, la RAE nos dice: "Que los celos son sospecha, inquietud y recelo de que la persona amada haya mudado o mude su cariño poniéndola en otra". La prensa diaria nos ofrece noticias de lo más variopinto. Así tenemos el anuncio de Artur Mas que de forma obstinada quiere convocar elecciones para el 27 de septiembre aunque más que previsible será de resultado nefasto y antagónicamente mejor para los españoles por aquello, de que, entre otras cosas, "la unión hace la fuerza". Otra noticia fruto del tiempo es la "flu" (gripe) que sin compasión está desfilando por Ourense.

Vuelve saltar a las páginas el juicio de Manuel Fernández Castiñeiras autor del robo del Códice Calixtino y muchos millones de euros. Pero lo más sorprendente es que, al igual que en el caso de Luis Bárcenas, a pesar de los muchos años en sus cargos, no hubieran sido sometidos al tamiz de una auditorla ¿o es que sus mandatarios pensaron que ambos estaban próximos a la santificación? Actualmente nos movemos en un ambiente social que nos deja perplejos, escépticos, en donde la palabra corrupción es la más usada del diccionario de la RAE Es como si para muchos el único horizonte, la única esperanza, fuera el dinero. Con esta radiografía no podemos hacer alarde de españolear.

Pero en el globo terráqueo hay muchas clases de barbarie, fiereza. crueldad. Hoy, la demostración del cariño no está en los románticos arrumacos. Y ello es porque como muestra, según he podido leer en periódico gallego del pasado día 15, "una mujer china corta dos veces el pene a su marido porque le había sido infiel y arrojó el miembro por una ventana del hospital en el que se hallaba ingresado después de descubrir su infidelidad. Fan Loog, padre de cinco hijos, utilizaba el celular de su esposa para mandar mensajes eróticos a su amante. Por lo que se ve, hasta la palabra amor ha degenerado derritiéndose como un copito de nieve. Duro y cruel comportamiento por la infidelidad en tiempos en que las separaciones de las parejas se prodigan con la misma frecuencia que tomar un vaso de agua.