Mareados por la "Marea"

Mareados por la "Marea"

Una vez pasadas las recientes elecciones municipales se han producido sorpresas como, por ejemplo, si el símil es válido, lo fue que el Dépor de A Coruña hiciera lo más inesperado y difícil al empatar con el Barsa en el Camp Nou de los Messi y compañía en el último partido de Liga, lo que le permite seguir en Primera División.

Pero no pretendo en estas líneas hacer un comentario futbolístico, no. Trataré de explicarme. Cuando aparentemente se pensaba que aquí, en A Coruña, iba a revalidar la alcaldía el PP o tal vez el PSOE habida cuenta del precedente de los 23 años que Paco Vázquez estuvo al frente de la alcaldía de forma inintemunpida, surge Xulio Ferreiro, profesor de Derecho Procesal, de 41 años de edad, y con su partido ''Marea Atlántica" deja mareados y con vértigo a las formaciones tradicionales: PP, PSOE y BNG.

Salvo error de quien estas líneas escribe (que es lo más probable), lo usual en la campaña electoral es que los líderes hagan referencia a sus promesas, a su proyecto en los que no puede faltar "la generación de empleo". Sin embargo, repito, confieso no haber leído nada referente a su proyecto en campaña electoral. Probablemente esté equivocado en el momento de escribir estas líneas. Veo en un periódico regional a un exultante líder y nuevo alcalde de A Coruña, Xulio Ferreiro, sonriendo, megáfono en mano, rodeado de sus seguidores. En el periódico nos dice: "Dirixiremos esta cidade como o fixemos todo, con sentidiño". Noraboa, señor alcalde. Y esto me recuerda la popular canción que dice: Cinco sentidos tenemos / los cinco necesitamos / pero los cinco perdemos / cuando nos enamoramos... / Polo tanto ¡moito coidado! Enamorarse do Concello, si, pero sin perder o sentidiño.

Paso a mi Ourense natal y siguiendo con las elecciones, Jesús Vázquez, en gran titular de La Región dice: "Somos a primeira forza e vamos a sacar adiante a cidade". E os cidadáns de Ourense, xa na idade provecta, contamos que axiña saque adiante o noso entrañable Ourense porque xa pouco nos queda. Ata aquí só foran promesas que levou o vento. De aquí para adiante que o Cristo dos Desamparados nos bote unha man. En medio de todo, de certo, moita sorte.