Nunca llueve a gusto de todos

Nunca llueve a gusto de todos

El dicho es viejo y popular: nunca llueve a gusto de todos. Por otra parte, también se dice que nunca llovió que no parara. Después de este breve exordio resulta que en La Región del pasado miércoles 17, en primera plana y gran titular se nos informa: "La ciudad bate un récord al cumplir dos meses sin gota de lluvia".

Y la carencia del líquido incoloro e insípido llamado agua da lugar a esta contrariedad. La climatología, como se ve, es caprichosa, antojadiza como un niño/niña malcriados. Y resulta anecdótica la carencia transitoria de agua en la tierra de los trotamundos, afiladores y "paragüeros". Pero el tiempo atmosférico no se detiene en pensar en la necesidad de la cosecha de patatas de Xinzo de Limia ni en la próxima cosecha de los vinos del Ribeiro, godello o albariño, ni tampoco de la crisis que aún no terminó de fastidiarnos.

Resulta evidente que las buenas noticias no son amigas de Ourense y ¡qué quieren que les diga! Al mal tiempo buena cara. Esa buena cara que ponemos al ver a las guapas mozas ourensanas. Conste que no es un piropo. Es más bien un recreo para la vista aunque no esté falto de una dosis de pelotilla.