Sin pasarse

Los años no retoñan y están en constante evolución, y el sexo no podría ser menos, siempre y cuando su practica lo sea con uso responsable. Mirando hacia atrás, observamos que hemos pasado del nada al todo. Como sencillo ejemplo, entramos en una cafetería y, en la mesa de al lado, tomando el café humeante, está una joven pareja, atortolados, que no ceja en el besuqueo, con arrumacos, caricias y, aunque la palabra no sea elegante, en el magreo. 

Y como antes decía, al referirme al uso responsable, nos encontramos el sábado 17 de febrero con los siguientes titulares en la prensa: “A prisión un joven de 28 años por dejar embarazada a una adolescente de 14”, “Investigan a un vecino de O Barco por abuso sexual de una joven de 25 años”.

El sexo se está convirtiendo en una lujuria desenfrenada, casi parecido un lupanar. Así que, estimado lector, puede que la terapia esté en “no pasarse”.