Bastonazos independientes

Bastonazos independientes

El bastón de mando que simbólicamente reciben los alcaldes al ser elegidos forma parte de los atributos propios del cargo, por lo tanto, tiene un valor propio de una insignia representativa. El rector municipal lo asume en el mismo momento en que toma posesión como tal y después su uso queda restringido a actos solemnes y con gran dignidad -por ejemplo, procesiones, visitas del monarca, etc-. Cualquier otro uso fuera de este contexto protocolario, implica cometer un error, pues se entiende entonces que funciona como un elemento de adorno.

Este atributo representa un emblema de la autoridad del alcalde, por ello, conviene saber en qué momento se puede portar. Pero donde por supuesto no pintaba nada este bastón ha sido hace unos días cuando un nutrido grupo de alcaldes soberanistas acudieron al Parlament catalán para expresar su apoyo a los grupos de Junts pel Sí (JxSí) y la CUP, con motivo de declaración de independencia. Allí mismo, acabada esa ya famosa sesión-pantomima, estos representantes edilicios lanzaron gritos de "independencia" mientras levantaban o más bien enarbolaban sus bastones de mando. La imagen quedaba como un tanto grotesca. Y algo similar sucedió esta semana en Bruselas. Se ha convertido en la comitiva de los bastonazos.

Dicho esto, queremos explicar que el uso de este atributo ha de hacerse con cortesía protocolaria y se porta, como señalamos, en aquellos actos solemnes, dado que no se trata de ninguna vara a la que se le da un uso precario, como quien lleva un bastón para caminar o para conducir ovejas. Como instrumento representativo de poder, su uso incluso se remonta a la propia prehistoria y posteriormente formaba parte de la distinción para mandos militares.

Por eso, cuando observamos la escena aludida protagonizada por esos alcaldes separatistas, sentimos la necesidad de inculcar a estos representantes públicos las más básicas y elementales nociones del protocolo, para que sepan cual es el uso correcto de este atributo municipal y no exhibirlo como si estuvieran en una fiesta en busca de la piñata para golpearla y coger sus golosinas.

Y por cierto, también habría, en general, que impartir unos cursos acelerados sobre cómo se desarrolla una toma de posesión de un regidor municipal haciendo hincapié en la ceremonia de recepción del citado bastón de mando, pues si recurrimos a los archivos gráficos, se ve de todo en el momento en que tiene que mostrar o alzar este atributo.