Estereotipos británicos

Estereotipos británicos

El rotativo británico The Times, a través de un artículo firmado por el periodista Chris Haslam, redactor jefe de la sección de Viajes del mismo, ha encendido las redes sociales y ha provocado una singular catarsis social, debido a las afirmaciones vertidas en lo que quiso ser una especie de “manual sobre cómo ser español”. La polémica que ha suscitado estriba en las aseveraciones, donde algunas se interpretan como desprecios o insultos hacia nuestros compatriotas, puesto que no tiene reparos en decir que somos “gritones, impuntuales o malhablados”.

Aunque al parecer ese artículo está hecho en tono irónico, lo que nadie duda es que vierte una desvirtuada visión del español, pues es obvio que no quedamos en buen lugar y por supuesto, a saber cómo lo interpreta el ciudadano británico que con estos “consejos perniciosos” viaja a España y pretende encontrar a este estereotipo de español y de paso que aprendan a ser españoles”. O sea, que se “mimeticen” con nosotros. Y otro ejemplo de lo que dice: “En España hay un gran desprecio por la puntualidad (hasta el punto de que llegar a la hora acordada se considera ‘bastante grosero’), no hace falta decir ‘gracias’ ni ‘por favor”, y que el español no es un idioma hablado, sino “gritado”.

Claro que tampoco los turistas que vienen de las islas (británicas) son un dechado de virtudes. Es evidente que hay de todo en la viña del Señor, pero las fechorías quedan perpetradas públicamente cuando aparecen en los medios de comunicación y son protagonizadas precisamente por ciudadanos del Reino Unido. Nadie es ejemplo de nadie. Cada cual tiene que saber comportarse de acuerdo con la educación recibida y ahora tampoco es necesario aludir a aquel término despectivo de la “Pérfida Albión”, una expresión utilizada para referirse al Reino Unido en tono peyorativo, cuando no hostil y dentro de un contexto anglófobo.

En una “Enciclopedia de la cortesía y el trato social”, editada hace sesenta años, recomendaba, cuando se viajase a un país extranjero, que procedía “un respeto a la tradición del país que se visite en todas sus manifestaciones, aunque no comulguemos ni comprendamos sus principios”. Curioso consejo cuyo propósito no era otro que demandar siempre y en todo momento una civilidad y unos modales, que a la postre es de lo que se trata. Por eso esta imagen desvirtuada que se ha dibujado en dicho prestigioso medio de comunicación, aunque pueda parecer anecdótica, es obvio que es rechazable y por supuesto censurable y sobre todo cuando el periodista recomienda a sus compatriotas que vengan a España olvidar "las nociones anglosajonas de educación, discreción y decoro". Qué procaz ironía.