El movimiento pendular

El movimiento pendular

Como somos un país de vocación pendular, nos hemos encontrado sobre la mesa la derrota de la selección española ante Inglaterra y hemos decidido casi por unanimidad que el combinado nacional es una auténtica mierda cuando hace unas semanas se soñaban horizontes históricos con la sorprendente y admirable renovación que había llevado a cabo Luis Enrique. El entrenador asturiano había iniciado una etapa que contaba sus actuaciones por triunfos contundentes construyendo su oferta  sobre los jugadores del Real Madrid –lo que por cierto constituyó otra sorpresa monumental viniendo de un técnico con un pasado francamente barcelonista- otorgándole su propio sello al legado de Lopetegui quien, por cierto y antes de ser cesado por el iracundo Rubiales, había mantenido su equipo invicto.

Contra Inglaterra la selección española jugó un primer tiempo horroroso y en efecto la defensa estuvo terrible, aunque no solo es la última línea la que defiende sino todo el equipo, una cuestión que se debería enseñar a la opinión pública para que no la tome con los pobres zagueros y con el portero cada vez que se palma. La segunda parte se enderezó aunque no lo suficiente y Lucho perdió su primer partido.

Pero esa derrota del martes, siendo realmente dolorosa, no es lo más doloroso en sí del episodio. Lo que transmite un mensaje más desolador es la certeza de que seguimos siendo los mismos y que nuestros defectos siguen primando sobre nuestras virtudes. El país pendular que hemos construido durante siglos nos sale al encuentro cada dos por tres aunque el fútbol no sea lo más dramático de ese permanente e indeseable comportamiento. Jamás estaremos en el justo término y seguiremos  pasando del blanco al negro sin pasar por el gris. Pasearemos a los curas bajo palio o los tiraremos por la ventana, pasaremos de cultivar las familias numerosas a tener medio hijo y nos pasearemos en pelota cuando antes paseábamos con tres refajos. Hace unos días, Marco Asensio era un dios y ahora es una auténtica calamidad que no vale ni para jugar en tercera. Hay que jubilar urgentemente a Ramos y Busquets y ya va siendo hora de poner en la calle a Luis Enrique. Claro que en el Real Madrid ya le buscan sustituto a Lopetegui. No tenemos arreglo.