Nueva temporada

Con el estertor de la temporada estival la existencia se reacondiciona para el escenario más cotidiano. Aquel en el que se representa el devenir de la vida de diario en los meses menos agradecidos del año, el otoño, la lluvia, el invierno, el viento, las largas noches y las heladas. Es también el punto de partida de la nueva temporada en todos los canales de televisión, que a estas alturas del calendario han iniciado la exhibición de sus propuestas estelares, las grandes producciones que van a copar la programación tras el paréntesis de los meses veraniegos en los que la programación se rellena con cualquier cosa. Nuevas y prometedoras series, renovación profunda en los programas informativos con la incorporación de caras nuevas en pantalla, y sobre todo, la fuerte inversión en concursos de gran formato con la participación de aspirantes que han llegado al final del camino tras  someterse a un casting agotador por etapas o personajes a los que se incorpora al espacio precedidos de cierta fama. Son los casos de “Master chef”, “Operación triunfo”, “Tu cara me suena” o “Gran Hermano” cuyas anteriores ediciones han producido notables beneficios y hay que aprovechar el tirón que provocan. “Operación triunfo” es el paradigma de esta oferta y también lo es “Master chef” especialmente en su edición de rostros populares.

No estoy especialmente seguro de que estas nuevas ediciones de ambos programas superen a las anteriores en calidad y competencia pero sí creo que al menos en el caso del certamen de cocina cada vez es menos importante cocinar y más exigente el factor del espectáculo. La propia dinámica del certamen ha ido modelando la figura de cada uno de los concursantes y ha convertido a tres de ellos en obligada referencia a la hora de plantear esa vertiente de entretenimiento que parece obligada teniendo en cuenta que, paradójicamente, Boris Izaguirre, Antonia Dell’atte y Carmen Lomana son quienes menos idea tienen de las artes culinarias. Izaguirre ha sobrepasado en muchos casos la frontera del acoso sexual hacia invitados, jurado e incluso otros concursantes, y entre las dos mujeres se percibe una feroz competencia que nada tiene que ver con los fogones. Nuestra María Castro que es un amor de mujer, está en medio y será tiroteada por ambos lados.