La invisibilidad de los más pobres

La invisibilidad de los más pobres

Acabamos de presentar la memoria de Caritas Diocesana de Ourense de 2.015. Con los datos de pobreza, desigualdad y desempleo disponibles podemos afirmar que la situación de pobreza se cronifica, la situación de vulnerabilidad social de las personas y familias atendidas empeora en la medida que persiste en el tiempo: Se han endurecido las condiciones de vida, marcadas por situaciones de desempleo de cada vez más larga duración, y por la dependencia de las familias respecto de las prestaciones sociales públicas, que no logran cubrir todas las necesidades de primer orden.

La mejora de los datos de empleo oculta la verdadera dimensión del problema que se nos proyecta a medio plazo: otros indicadores que miden la gravedad del desempleo. Más del 42% de personas atendidas lleva más de dos años en situación oficial de desempleo, lo que anticipa un indicador de exclusión social evidente, factor al que hay que añadir el de la edad.

A mayor edad, mayor alejamiento de la esperanza de retornar al espacio laboral. Los espacios de la exclusión se ensanchan, al mismo ritmo que los de la dependencia de las prestaciones sociales básicas.

Otro indicador alarmante es la temporalidad en el empleo que se encuentra para salir de esta situación, y la precariedad del mismo.

Y esto afecta no sólo a los más jóvenes, sino también a aquellos que se sienten expulsados por el mercado laboral.

Se incrementa notablemente la tasa de trabajadores pobres. En definitiva, los pobres son cada vez más pobres y la brecha social más amplia.

La mejora es, por tanto, artificiosa para muchos, lenta para otros, percibida sólo por unos pocos.

La brecha existente entre la exclusión social y la plena integración social es cada vez más grande. Y lamentamos que a pesar de que parece que la pobreza ha comenzado a descender, lo ha hecho de forma muy limitada y poco significativa, de modo que a ese ritmo, y de no propiciar cambios que planteen un nuevo modelo de sociedad en la que las personas y no los datos macroeconómicos sean lo más importante, la mejora aún tardará en hacerse visible para las personas a las que la entidad de Cáritas atiende.