Alcohol y verano

Sostiene Aloysius que, al igual que las bicicletas, la sangría es para el verano. La popular bebida se elabora según diferentes recetas, pero sus elementos más comunes son esencialmente vino tinto, agua o gaseosa, zumo de naranja o de limón, fruta picada, azúcar como edulcorante y algún licor de baja graduación. Otras bebidas alcohólicas refrescantes de consumo predominantemente estival son el tinto de verano, inventado en Córdoba en los años 20 en la Venta de Vargas, originalmente una mezcla de vino de Valdepeñas con sifón, cuya receta ha sufrido múltiples variaciones hasta la actualidad para incluso comercializarse industrialmente, o los famosos rebujitos andaluces, combinación de vinos manzanilla o fino con gaseosa, limón y hierbabuena. 

Dicen los entendidos que el "cubalibre" fue un invento de los soldados estadounidenses destinados en Cuba a principios del siglo XX para luchar contra los españoles. Para combatir los efectos del calor, los militares agregaban ron a las bebidas de cola, con hielo y una rodaja de limón.

Cada año, con la llegada del verano, las autoridades sanitarias recomiendan moderar el consumo de bebidas alcohólicas. Las vacaciones, las reuniones familiares, las verbenas y fiestas populares, suelen disparar estas consumiciones. El alcohol, al igual que el café, son potentes deshidratadores; por ello resultan una mala elección para combatir la sed. Si se ingiere alcohol en exceso, especialmente antes de irse a dormir, la mala calidad del sueño y el descanso insuficiente están garantizados. Un capítulo aparte son los accidentes de tráfico provocados por el alcohol. 

En la época estival, los desplazamientos por carretera se incrementan. Consumir alcohol puede suponer un nefasto compañero de viaje. Hay quien propone la cerveza y los cócteles sin alcohol como una alternativa. En los clubs de moda en Los Ángeles o Nueva York, se han puesto de moda este tipo de bebidas de apetecibles sabores, atractivas presentaciones y evocadores nombres como Manhattan o Daiquiri, en cuya composición el alcohol se encuentra ausente. 

Mucho más cerca de nuestra geografía, en el concello ourensano de Baltar, a principios de este mes de agosto se ha celebrado su X Festa Popular, una feliz iniciativa que busca hermanar a los pueblos de ambos lados de la frontera, potenciar las tradiciones con un amplio programa de actividades lúdico culturales, obsequiar a los asistentes con productos gastronómicos de la tierra y bebidas sin alcohol, y premiar a los voluntarios cuya tasa de alcoholemia sea cero. Esta iniciativa, digna de aplauso y elogio, cuenta con el respaldo de las autoridades locales y provinciales, sirviendo de ejemplo para otras similares dentro del marco europeo que fomenten la diversión y la cultura populares al margen del consumo de bebidas alcohólicas, durante todo el año, pero especialmente también mientras transcurre el verano.