Opinión

Se estrecha el cerco

Martes aciago para Jordi Pujol, que ve cómo se estrecha el cerco que le presenta como un hombre corrupto. El informe de Montoro ha sido demoledor, y encima el Parlament ha decidido, por unanimidad, que el ex presidente que ha dejado de ser Molt Honorable comparezca ante la Cámara catalana para explicar el origen de sus dineros.

El ex presidente de la Generalitat, que tanto presumía de impecable conducta y que creó una fundación que tenía entre sus principales objetivos defender los principios éticos –eso decía-, aparece ahora como lo que realmente es: un hombre que ha mentido a todo el mundo incluida su única hermana, que se hizo pasar por víctima en el caso Banco Catalana cuando tenían razón los fiscales que le acusaban de cometer delito en la gestión de las cuentas, un hombre que ha mantenido oculto durante años miles de millones de las antiguas pesetas en Suiza, que ha defraudado al fisco, que no regularizó su situación a través de las sucesivas amnistías fiscales porque se creía impune y que solo ha “salido del armario” y confesado sus dineros cuando supo que el gobierno tenía datos sobre sus cuentas en un banco extranjero. “¿Qué coño es eso de la UDEF?” le espetó a la periodista Susanna Griso cuando le preguntó por las informaciones que aseguraban que le habían encontrado cuentas en Suiza. Pues ahora ya sabe qué es la UDEF, y se encuentra contra las cuerdas. A ver qué dice cuando comparezca en el parlamento catalán, ante su gente.

El problema de los dineros de Pujol no afectan solo a Pujol. Artur Mas –que hoy se reúne con Pedro Sánchez- mira hacia otro lado como si fuera un asunto absolutamente ajeno a su biografía, pero no se puede olvidar que lleva 30 años al lado de Pujol, que ha sido consejero de Obras Públicas y Hacienda además de Conseller en Cap de su último gobierno, y que tendría que haber actuado cuando desde diferentes frentes se acusaba a la Generalitat de exigir comisiones por las adjudicaciones de obra y se aseguraba que familiares del presidente hacían negocios gracias a su parentesco.

Pero no es la única razón por la que Mas debe sentirse inquieto ante los datos contundentes de Montoro y la unanimidad del Parlament para exigir la comparecencia de Pujol: las fechorías de Pujol afectan directamente a la agenda independentista. La caída de quien con los años se convirtió en importante defensor del independentismo y promotor de la consulta, tiene consecuencias para el proceso, la prueba es que incluso los sectores más radicales confiesan abiertamente que el último mes se ha advertido un bajón la euforia independentista.

Nada se puede prever respecto a la consulta, excepto que los próximos días son clave para ver en qué acaba esta historia que envenena desde hace tres años la política española.

Te puede interesar