Optimismo

Según distintas estadísticas, después del verano es cuando se producen más divorcios y separaciones como consecuencia del mayor número de horas que pasan juntas las parejas, hasta el punto que un tercio de estas se fraguan durante las vacaciones.  Otras estadísticas también afirman que en verano es cuando más se hace el amor precisamente por esa circunstancia, el relajamiento de los horarios, los niños que campan a sus anchas  y un montón de causa más.

Dadas estas dos premisas se podría sacar una conclusión, sin duda equivocada pero plausible: a un tercio de las parejas practicar el sexo veraniego les sienta fatal, quizá por falta de práctica durante el resto del año. La botella, sin embargo, se puede ver medio llena y considerar que al setenta por ciento restante las muestras de cariño sin agobios les va estupendamente. No es una cifra despreciable.