Ocho días

Todos entendemos la tragedia económica y social de Venezuela, un país con una clase media destruida y sin un euro desde hace años

Pedro Sánchez, en un alarde de sentido político parece ser, le dio a Maduro ocho días para que convocara otras elecciones. No habíamos visto nada más estúpido en años. A nadie le gusta Maduro, a mí tampoco, pero no se entiende que Pedro Sánchez o la UE no le den ocho días a Putin, por ejemplo, un internacionalmente reconocido terrorista, homófobo, machista, delincuente, para que convoque otras elecciones en Rusia a ver si lo echan de una vez. Ni a Trump que no tardó ni cinco minutos en apoyar a Guaidó. Son dos presidentes  lectos a los que han votado sus conciudadanos, igual que el imbécil de Maduro.

Ya nos sabemos todos cual ha sido siempre la política norteamericana histórica con Sudamérica. Los estadounidenses invadieron o intentaron invadir Panamá, Granada, Nicaragua, Cuba... Y no invadieron pero como si lo hicieran Chile (con Pinochet) o Argentina (con Videla), apoyando a esos dictadores asesinos. Tienen un don para eso. Ya les ocurrió con Vietnam, Camboya y Corea, y más recientemente con Iraq o Afganistán. Siempre meten la pata y no les sale bien. Creo que la última vez que no metieron la pata fue en la Segunda Guerra Mundial, si no me equivoco.

Dejando aparte el murito de Trump con México, los únicos países de Sudamérica que les quedan a los americanos por intentar invadir deben de ser Brasil, Argentina y Bolivia, que se están salvando por los pelos. Todo llegará. La declaración de Pedro Sánchez era absurda porque no dejaba salidas a Maduro. Si le hacía caso estaría reconociendo implícitamente que su nombramiento como presidente estaba mal. Si no le hacía caso, ídem. Ridículo.

Yo creo que Pedro Sánchez debería haberse quedado callado, dijera lo que dijera la Unión Europea. Hubiera sido más elegante. Sobre todo porque en España hay más de cuatrocientos mil venezolanos y en Venezuela doscientos mil españoles, la suerte de Venezuela nos importa más por razones obvias que lo que le importa a franceses, alemanes o suizos. Otra cosa es el petróleo, que es lo que le importa a Putin, a Trump y a los chinos. Pero dejemos eso.

Ocho días. Hay un película preciosa que se titula "Trece días", uno de los pocos papeles decentes que ha hecho Kevin Costner en su vida, creo, dirigida por Roger Donaldson y que cuenta la crisis de los misiles de Cuba de la administración Kennedy. La peli está muy bien. Véanla.

Todos entendemos la tragedia económica y social de Venezuela, un país con una clase media destruida y sin un euro desde hace años. Pero también podemos entender que alguien como Guaidó que se sube a un estrado y se autoproclama presidente es tan poco de fiar como el propio Maduro. Y la verdad, yo prefiero a Guaidó pero las cosas no se hacen así. Maduro tiene un pajarito en el hombro que le regaló Chávez y le susurra cosas. No sabemos qué tiene Guaidó en el hombro. Pronto lo averiguaremos.