A mano

Cualquier "ñapas" sabe que con buena herramienta se trabaja mejor, como también indica una expresión procaz que no es necesario reproducir porque el lector es agudo. La semana pasada se presentaron en casa dos albañiles para cambiar una ventana de madera que pedía a grietas la jubilación. Cuando comenzaron a desmontar el ventanal se percataron de que un enchufe complicaba la operación. "¿No tendrás un destornillador?", preguntaron al chófer de anécdotas. El careto de incredulidad propició el ademán de reventarlo a la fuerza, ante lo que no quedó más remedio que solicitar un instante para buscar la herramienta. Pero al retirar el enchufe los cables quedaron al aire con el consiguiente riesgo de que alguno se electrocutase por un despiste. Al advertirles del peligro, el más espabilado preguntó si tenía a mano cinta aislante. 

El colmo termina siempre con la paciencia y tuvieron que aguantar la bronca por no acudir con las herramientas necesarias para prestar el servicio. A un camarero no se le ocurre llegar a un nuevo curro sin su abridor. "¿No es tu casa?", replicó ante la reprimenda el que actuaba de peón. El que parecía dirigir la operación lo mandó callar porque comprobó que la amenaza de que se llevasen la ventana por donde había entrado iba en serio. Rosalía Mera, una de las impulsoras de Inditex con su exmarido Amancio Ortega y sus excuñados Antonio y Primitiva, era partidaria de recuperar el trabajo con las manos para encarar estos momentos de zozobra laboral. Así, bautizó con el nombre de Mans un vivero para fomentar iniciativas empresariales en el polígono coruñés de Pocomaco.

En uno de esos cursos destinados a formar parados de larga duración que imparten tanto la Xunta como las administraciones locales se apuntó una colega. Tras pasarse toda su vida despachando detrás del mostrador, se vio por primera vez delante de una maceta para recibir clases de jardinería. Es la única mujer y después de las primeras lecciones piensa que cuenta con menos opciones que un albañil o un carpintero, oficios que han desarrollado los otros compañeros del curso. Pero, además del hándicap de la fuerza bruta,  el mayor contratiempo consiste en que su mano buena es la izquierda y en el centro al que acude no hay herramientas para zurdos. Puede poner ventanas.