"Aquí 'matal' cliente"

"Aquí 'matal' cliente"

Cuando a alguien cercano le diagnostican un cáncer, los allegados comienzan a revisar sus hábitos alimenticios y el bamboleo diario del esqueleto para retrasar un trance inevitable. La estadística dice que uno de cada dos hombres y una de cada tres mujeres padecerán un cáncer a lo largo de su vida. En Galicia provoca 24 muertes al día, según los datos facilitados por el Instituto Nacional de Estadística del año 2016, en el que fallecieron 8.705 personas. La detección precoz ayuda a combatir la enfermedad y la supervivencia a los cinco años del diagnóstico puede alcanzar el 53%, según un informe publicado este año por la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM), pero las posibilidades de que toque un tumor en este sorteo perverso se incrementan a medida que lo hace la esperanza de vida. Antes eran muchos los que morían "de repente" sin saber que el cáncer se lo había llevado al cajón. 

El miedo varía en función del órgano afectado por el tumor. Cerebro, páncreas y estómago alarman bastante más que el pulmón, el causante de más muertes. Sobre este tema estábamos discutiendo unos colegas después de una comilona decente, cuando se acercó a la mesa una peregrina china que había permanecido atenta a la conversación justo en el instante en el que el camarero servía unas copas. "En China tenemos muy bien el páncreas porque nosotros tomamos bebidas calientes. Aquí lo tienen muy mal porque toman las bebidas muy frías". Todos enmudecieron con la interrupción y el camarero detuvo el gesto. Ella se despidió con educación y sin esperar respuesta, pero antes de llegar a la puerta se volvió hacia el camarero: "La bebida muy fría matal cliente". Algunos cambiaron el copazo por café y té.