La cartera y el BNG

La cartera y el BNG

Un gesto inocente también puede acarrear consecuencias imprevistas. Llamó un compañero del periódico cuando este chófer de anécdotas estaba literalmente dando pedales y, como el teléfono sonó cuando pasaba por una urbanización casi deshabitada, la conversación marchó sobre ruedas. Una hora después, un café con tapa de tortilla recompensó el castigo de piernas, pero en el momento de ir a pagar, la cartera había desaparecido del bolsillo habitual. La camarera se percató de que la contrariedad era sincera y no jeta, por lo que insistió en que no había prisa para cobrar una deuda tan pequeña. 

Aunque la cartera sólo contenía siete euros, el impulso de desandar el camino con la esperanza de encontrarla resultó inevitable. En el mismo punto donde se había producido la conversación apareció el monedero, aunque la alegría se transformó en chasco al comprobar que le habían aligerado la pasta. Al acudir a saldar la cuenta horas más tarde, la camarera calificó lo sucedido de canallada y en al garito comenzó un debate improvisado sobre ética y el comportamiento del personal en este tipo de situaciones. Como no había documentación ni señas para devolver el monedero, puede resultar comprensible que el afortunado que lo encontró se quedase con el dinero, aunque otro asunto es haber tirado el cuero en la calle en vez de depositarlo en una papelera. A la camarera este argumento no le convenció, quizá porque cada día soporta tretas de todo tipo.

Al BNG también le han birlado las monedas y le han dejado la cartera al excluirlo del debate en el Congreso en el que se abordará el traspaso de la AP-9. El cabreo de Ana Pontón y de los otros cinco diputados de la formación nacionalista –escenificado en el abandono del Parlamento para no participar en la votación que eligió a los tres representantes– es lógico. El BNG redactó la ley aprobada en marzo de 2016, insistió con el asunto a pesar de los vetos del Gobierno de Rajoy y ahora se encuentra con que no va a poder defender su histórica reclamación por la nueva composición de la Cámara gallega. Es lícito que PP, PSOE y En Marea quieran colocar a su representante, pero convendremos que no es demasiado ético. Nadie le podrá negar que puso la cartera; está por ver que Galicia se quede las monedas.