La placa

A Núñez Feijóo hay que reconocerle que acabó con la costumbre de colocar el nombre del político de turno en una placa durante la inauguración de cualquier infraestructura. Argumentó que lo prefiere así "porque son obras de todos los gallegos" después de la polémica protagonizada con Abel Caballero hace siete años porque el presidente de la Xunta sólo apareció un rato en la chapa conmemorativa de la inauguración del auditorio de Vigo a pesar de aportar fondos autonómicos para su construcción. 

Queda el nombre de Feijóo en algunas placas colgadas durante la etapa en la que ejerció como conselleiro de Política Territorial y vicepresidente de la Xunta, pero el derroche personalista hay que imputárselo a la ceremonia política de Manuel Fraga. Al personal le tira de un pie si la obra la financia Europa, el Estado, la Xunta o el Concello mientras se haga porque sabe que de una u otra manera le tocará pagarla a él.
Feijóo tiene razón al esgrimir que se trata de obras de todos los gallegos, pero algunos de los conselleiros y alcaldes de su partido no lo habrán escuchado, porque hay críticas a acuerdos o iniciativas que se alcanzan sin pasar por San Caetano que sólo se comprenden por el nerviosismo ante las próximas citas electorales. El alcalde de A Coruña, Xulio Ferreiro, pidió ayer al PP que no use la condonación de la deuda del Puerto, como el Gobierno acaba de hacer en Valencia, como "ariete" contra el Ejecutivo para mantener "la bronca política". Primero que firme la quita y después ya discutimos la culpa o el mérito.

Javier Losada, delegado del Gobierno en Galicia, anunció en un comunicado que el Ministerio de Cultura al fin "licitará en breve las obras del Museo Arqueolóxico de Ourense" tras visitar la ciudad. El equipo del regidor Jesús Vázquez salió horas después a corregir a Losada recordándole que "la licencia no está concedida porque está pendiente de que el ministerio abone las tasas correspondientes". Beatriz Mato, conselleira de Medio Ambiente e Ordenación do Territorio, calificó de "desleal" que el alcalde de Santiago, Martiño Noriega, haya apalabrado con el Ministerio de Transición Ecológica ampliar la depuradora en A Silvouta en vez de hacer una nueva en O Souto. Y aún no se han encargado las placas.