Podrías tener un piso en Madrid

Podrías tener un piso en Madrid

Se dice que la búsqueda de herederos de legados sin testar es un negocio del que se puede sacar tajada, pero como resulta curioso que alguien caliente el futuro removiendo las brasas del pasado, se tiende a creer que se trata de una exageración hasta que un sábado por la tarde recibes una llamada de una inmobiliaria madrileña. No hay horario ni fines de semana para los curros a comisión. Al otro lado del teléfono un hombre con voz de haber terminado no hace mucho tiempo los estudios pregunta por Clemente Rodríguez. Tras la advertencia de la equivocación, explica que está buscando al posible heredero de un céntrico piso en Madrid, aunque minutos después desvelaría que el inmueble permitiría vivir al beneficiario y a todos sus descendientes sin despertador el resto de sus mañanas.

El chaval llevaba varios días rastrillando el listín teléfónico de los Rodríguez que residen en la ciudad de A Coruña con la esperanza de encontrar al posible heredero. Como en el edificio vivía hasta hace unos años un Clemente que decidió tomar un atajo para llegar al más allá, al tipo de la inmobiliaria se le escapó una interjección de alegría, aunque a los pocos segundos comprendió que se había suicidado y que el que intentaba facilitarle pistas al otro lado de la línea desconocía si se apellidaba Rodríguez. Se quedó con el número del administrador de fincas que lleva los enredos de la comunidad para preguntarle el lunes, aunque confesó que iba a continuar toda la tarde peinando el listín telefónico. La soldada es entre el 30 y el 50% del botín.

Resulta que en España hay un millón y medio de viviendas vacías por el fallecimiento de sus propietarios sin haber hecho testamento. Las canas demográficas de Galicia y la emigración indican que puede haber mucha gente como Clemente Rodríguez, legítimos herederos sin saberlo de un piso en Madrid, Barcelona, A Coruña, Vigo, Ourense... Y si rascamos lo que sucede con el monte gallego los casos se multiplicarían, sólo que nadie muestra el mínimo interés por recuperar la tierra.

Cualquier particular puede sumarse al negocio. La Xunta gratifica con el 10% del valor al que notifique y acredite una herencia sin herederos, pero desde el año 2003 la recompensa sólo ha ascendido a 51.000 euros. Clemente Rodríguez tiene un piso en Madrid.