Sí interesa

Pero si eso no le interesa a nadie", recriminó antenoche un colega al cambiar la hora del encuentro por la moción de censura contra Mariano Rajoy. A las nueve de la mañana, Isa encontró a su hijo Martín de 12 años desayunando mientras atendía a José Luis Ábalos justificando el paso dado por Pedro Sánchez tras la sentencia del 'caso Gürtel'. "¿Por qué no pones dibujos animados en vez de ese rollo?". "Pues está muy interesante", respondió el cativo sin apartar la mirada de la pantalla. "La pena es que me tenga que ir a clase porque el otro día estudiamos a Adolfo Suárez y ese sí que fue un gran presidente". 

A la una de la tarde, cuando no estaba claro que el PNV respaldaría la moción, aunque Sánchez ya había anunciado que no tocará los presupuestos aprobados la semana pasada, el cobrador del aparcamiento realizaba sus tareas con el murmullo del debate de fondo. "¿Cómo van?", se interesó este chófer de anécdotas tras lamentar haberse perdido un trozo del duelo dialéctico entre Rajoy y Sánchez por un trámite inaplazable. "Yo los veo empate, pero ha dimitido el que no tenía que dimitir". "Zidane se va", añadió al apreciar el descoloque en la cara del interlocutor. Y Rajoy se queda. Algo parecido le sucedió a un compañero del periódico cuando un vecino se asomó a la ventana al grito de "ha dimitido". Se refería a Zidane, no a Rajoy, como pensó en un principio. La posible renuncia de Rajoy que le pidió Sánchez y también Rivera, revoloteó durante la tarde mientras su escaño lo ocupaba un bolso, como le recriminó Pablo Iglesias, pero Mariano no dimite ni con la moción de censura perdida porque aspira a volver a presentarse si el recorrido del Gobierno de Sánchez es corto. Aunque humanamente es compresible que alguien se crea imprescindible, en estos momentos M. Rajoy es el problema y no la solución del PP. 

A media tarde dio la impresión de que Galicia tampoco iba a aparecer durante los debates vespertinos como Rajoy. "Pero si Mariano es gallego y Ana Pastor más gallega que zamorana", matizaron en el abrevadero durante una discusión sobre la importancia de contar con fuerzas políticas propias en el Congreso como catalanes y vascos. Miguel Anxo Fernán-Vello aprovechó los minutos que le cedió Iglesias para esbozar nuestra singularidad. La consolación.