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El padre de un edil de Os Blancos: “Quixo matarme"

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El padre de un edil de Os Blancos: “Quixo matarme"

José Manuel Barreiro Jardón, ayer en el Penal 1.
photo_cameraJosé Manuel Barreiro Jardón, ayer en el Penal 1.

El concejal asegura al juez que fue él quien le atacó y después se cayó hacia atrás al tropezar.

Si algo quedó claro ayer en el juicio que sentó en el banquillo al concejal del PP en Os Blancos José Manuel Barreiro Jardón por supuestamente agredir a su padre es que los protagonistas se convierten en víctima o verdugo dependiendo de quien sea el relator de los hechos.

El inculpado negó que hubiera pegado a su progenitor, de 78 años, cuando el 8 de mayo del pasado año, sobre la una del mediodía, acudió a su casa de Covelas para que firmara unos papeles. Explicó que el anciano intentó pegarle un puñetazo y al retroceder tropezó con un cojín y se golpeó la cabeza. Según insinuó, la edad ya le juega malas pasadas a su cabeza.

Pero la versión fue otra cuando llegó el turno del progenitor, quien no tuvo reparos en llamar a su hijo "asesino" en varias intervenciones. El denunciante, Manuel B.E., describió una brutal agresión con puñetazos y hasta golpes de la cabeza contras las baldosas del suelo. "Voute matar", asegura que le dijo su hijo.

En este relato, el perjudicado estaba viendo la televisión y su hijo llegó a la casa paterna y le preguntó por su hermano para a continuación recriminarle por qué le había colgado el teléfono. "Chamoume sinvergüenza, asqueroso e estafador e deume un puñetazo", aseguró el anciano a la hora de relatar el comienzo del incidente, que continuó en el sofá y terminó en el suelo.

El padre del acusado dice que se defendió con arañazos y que hasta se hizo el muerto para evitar que le siguiera golpeando. También sostiene que su hijo le impidió llamar por teléfono para pedir ayuda, aunque sí constan llamadas al 112 por parte del inculpado. Desde ese día, no pasea con los perros y no sala de casa porque tiene miedo.

Una hermana del lesionado que acudió en su auxilio dice que le vio una herida abierta en la cabeza -precisó ocho grapas- y hematomas en la cara, si bien en el centro de salud de Os Blancos no apreciaron las heridas del rostro. Estos últimos aparecen reflejados en la parte del CHUO, a donde acudió después para un examen más a fondo pasadas las tres de la tarde. Según la defensa, esas lesiones se produjeron entre las 13.30 y las 15.10 y su cliente no tuvo nada que ver.

El fiscal reclama para Barreiro Jardón una pena de dos años de cárcel, que la acusación particular eleva a tres porque entiende que hubo denegación de auxilio. Ambas acusaciones reclaman la prohibición de que el acusado se acerque al denunciante durante tres años. 

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