Durban I, Durban II, ¿Durban III?

La disparidad ideológica entre democracias occidentales y regímenes totalitarios ha venido a poner fin a las buenas y legítimas intenciones de la ONU al organizar una conferencia sobre racismo y xenofobia.
Irán, una vez más, ha puesto de manifiesto sus viles intenciones. Desde el principio algunos países boicotearon este encuentro ante la sospecha de que las declaraciones expresadas en 2001 por países árabes volvieran a producirse. Bajo el paraguas del rechazo a la islamofobia otros decidieron asistir. Irán, y esta vez en boca de Ahmadineyad, ‘no ha decepcionado’ y ha vuelto a poner cara al islamismo más radical, amenazando a Israel y Occidente. De los 27 países de la Unión Europea (cuatro habían renunciado de antemano a participar: Italia, Polonia, Alemania, Holanda) solamente la República Checa decidió finalmente retirarse definitivamente ante las declaraciones del presidente de Irán, poniendo de manifiesto la debilidad de Europa frente a los regímenes totalitarios. Esta preocupante diversidad ideológica de la Unión Europea impide actuar con firmeza ante un país cuya influencia se extiende inexorablemente en Oriente poniendo en peligro la seguridad mundial ante la atenta mirada de Occidente, de la alianza de civilizaciones y de la tolerancia al islamismo. Cuando dejemos de usar eufemismos, quizás entenderemos que se trata de la misma palabra: terrorismo. ¡Ojalá lo consigamos en Durban III!

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